viernes, 15 de agosto de 2008

A. S. Byatt


Recientemente he leído un relato excelente de A. S. Byatt, cuyo sentido último sólo se me reveló horas más tarde. Al principio, de hecho, me dejó bastante frío. Se trata de “Material en Bruto”, incluido en “El libro negro de los cuentos” (Alfaguara). El comienzo, con ese aire de comedia sobre el mundo de los talleres literarios, y las sucesivas reacciones de los alumnos ante los ejercicios de una compañera, presagiaban alguna suerte de ligereza que quiebra en un final áspero, excesivamente brusco. Quizá el problema era que los personajes parecían demasiado vivos para ser simple vehículo de un mensaje. Pero tanto éste como la forma en que se nos transmite tienen tanta potencia que pronto te hacen olvidarte de ‘ellos’. En primer lugar la alumna aventajada, minuciosa escritora del pasado, de sus días de colada o de limpieza de la cocina en párrafos benetianos. Como lector busqué el enigma de ella, y el enigma estaba en sus textos, que nos hablaban de un tiempo de orden, delicadeza y previsibilidad. Sus compañeros, por el contrario, nos hablaban de caos y violencia. La resolución del relato nos dice que estaban en lo cierto. La vida es tal como la describen, pero no así la literatura. Los ejercicios de aquella alumna pudieron conmover al profesor, hacerle volver a la escritura, hasta que la vida lo arrastra de nuevo y se encierra en el submundo de la mediocridad. Quizá sea un mensaje pesimista el que nos transmite Byatt. Por un instante, el arte resplandece y hace que todo cambie, sitúa a profesor y alumna en otra escala, varios peldaños por encima del resto. Pero todo se derrumba cuando la realidad imita no ya al arte, sino a las vulgares y efectistas realizaciones de los alumnos. Sólo si ponemos la vista en la tradición, el sentido y la belleza conseguiremos salvar la obra artística, podemos deducir, aunque no a nosotros mismos.

Es curioso que, en este sentido, presente semejanzas con Syllabius, de Benet. Me gusta la interpretación que de él hace Constantino Bértolo en un número que ahora mismo no recuerdo de la revista Quimera. Aunque la conclusión es justamente la contraria: en “Material en bruto” no cae fulminado quien abandona, sino quien precisamente resiste.

La lectura de Byatt me ha llevado a ver la película Premonición, basada en su novela más reconocida, que tiene visos de buen cine, aunque pasó sin pena ni gloria, no se destripaba a nadie en todo el metraje.

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