sábado, 16 de agosto de 2008

La nueva Grub Street, y la revancha de Melville.

Aquí está la Grub Street victoriana, con lo que
sin duda es el fantasma de una niña, dicho sea de paso.



Otro de los libros más interesantes que he leído en los últimos meses es 'La nueva Grub Street', de George Gissing (Alba Editorial... algún día Luis Magrinyà recibirá el triste homenaje que supone un post exclusivo en este blog perdido en el océano de la red), brutal anticipación -fechada en 1891- de la sociedad literaria contemporánea. Un mundo en el que el talento y el trabajo es sustituido por el arribismo y los contactos. Resulta sorprendente leer los planteamientos del personaje Jasper, autor de 'basura de calidad', como él mismo reconoce. En ningún momento piensa en la literatura como arte, sino como mero negocio en el que debe dar los pasos adecuados en la dirección correcta. Las suyas son decisiones empresariales, que no literarias. Pero el mayor acierto de esta especie de augurio del futuro no está en las respuestas estereotipadas de los editores -apenas han cambiado en un siglo-, la necesidad ineludible de conseguir contactos para adentrarse en la sociedad literaria -que es desgraciado sinónimo de publicar un libro-, la adaptación a los gustos de un público que se analiza desde una perspectiva sociológica, disgregándolo en sectores que requieren productos diversos, la aparición de agentes y profesores de creación literaria... La peor de las profecías, y sin duda exitosa, es el desparpajo con que se defiende y acepta toda esa indignidad. Hasta la propia expresión 'basura de calidad' anticipa el desvergonzado encomio de los llamados 'best-sellers de calidad' que parece obligado en revistas, páginas de crítica y programas de televisión, quizá temerosos de que se les enfade la industria (quede claro que con tal término no se refieren los corifeos a Marías, Vargas Llosa o similares, ciertamente que las ventas no están reñidas con la calidad, pero es que aprovechando que se ha acuñado esa expresión pretende colarse cada truño...). El final de esta excelente novela supone el triunfo de los personajes más ambiciosos -Jasper y Amy- unidos en un paisaje desolado de muerte y miseria. Resulta, desde el punto de vista de la mera narración, un final pesimista. Pero tal ves la venganza literaria del autor consista en mostrar a esos personajes tal como son -y tal como podemos identificarlos en nuestro mundo-, y contraponer sus vulgares y exitosos empeños a los del resto -en especial Rearden y Biffen-.
Por lo demás, la novela está razonablemente bien escrita, aunque la voz narradora resulta confusa en su alcance y la historia avance con ciertos golpes de efecto de fácil uso -muertes repentinas, herencias inesperadas- que llevan a distanciarnos de lo que se cuenta, a tomar conciencia de que leemos uno de esos novelones ingleses, deliciosos y previsibles. Hubiese necesitado un paso más en el camino del arte -paso que da Iris Murdoch, por ejemplo-. Los diálogos son quizá lo mejor, y en todo caso cuenta con ese valor profético que hace que de por sí merezca la pena.
Hablando de venganzas, la biografía de Melville publicada por Seix Barral viene a complementar de algún modo a 'Grub Street'. Lo que no está en la primera -el verdadero porqué del fracaso de Melville- quizá deba interpretarse a la luz de lo que nos cuenta la segunda. Imagino que la sociedad literaria que retrata Gissing se había ido fraguando durante décadas, y habría ido dejando cadáveres en la cuneta como el de Melville. Cuesta creer que los gustos del público no supiesen aceptar su producción narrativa, en especial cuando la historia de la ballena ha acabado convirtiéndose en el mito popular que tan bien refleja Delblanco en las primeras páginas. Tal vez existiesen otros motivos y 'La nueva Grub Street', aun referida a un país distinto, pueda explicárnoslos. Aun así, la revancha de Melville es algo que proporciona consuelo al lector, teniendo en cuenta la extraordinaria vigencia que tienen en nuestros días textos como Bartleby o Billy Budd.

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho leer las entradas de tu blog y le deseo una larga vida al mismo, desde ahora será una de mis visitas obligadas cuando haga un paseo por internet. Desde luego pienso sumarme a la revancha de Melville a partir de hoy atacando el precioso ejemplar de Bartleby que tengo en casa.

    ResponderEliminar