sábado, 16 de agosto de 2008

Vila-Matas seduce y destruye.

Uno de los comentarios que con más frecuencia hemos leído acerca del último libro de narrativa de Eduardo Vila-Matas ('Exploradores del abismo', Anagrama) es que con él iniciaba el autor un nuevo camino dentro de su trayectoria tras un cierto agotamiento de las formas y los temas de sus novelas anteriores. Parece ser una de esas ideas que se propagan por la prensa, como derramadas con la tinta aún fresca, y se repiten a modo de práctico formulismo para todo aquel que no se ha tomado la molestia de leer el libro. Porque salvo el formato 'cuento' en vez de 'novela' no hay nada que distinga especialmente este título de los precedentes. Claro que todo podría obedecer a un plan del propio Vila-Matas, que hace de críticos y lectores uno más de sus personajes. A lo largo del libro él mismo especula sobre la nueva dirección que va tomando su narrativa, y todos asentimos. No más metaliteratura, dice, aunque los relatos rebosan de ella, y nosotros asentimos. En realidad juega con el público como consigo mismo, e igualmente de manera exitosa. Me recuerda a aquel personaje de la película Magnolia que tenía métodos infalibles para seducir. Al parecer está preparando nueva novela, aunque en septiembre saldrá un volumen de sus diarios. Cuente lo que nos cuente, nos lo creeremos. Y lo disfrutaremos.

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