viernes, 19 de septiembre de 2008

Glorias de España (4): el amigo de sus amigos.

Ustedes conocerán a alguno. Pero si no fuese así, miren hacia arriba. Están allí. Si miran a los lados, en cambio, verán a sus semejantes, que bien que mal se pasan la vida con la cabeza inclinada y trabajando, mientras que en el estrato inmediatamente superior está el amigo de sus amigos tejiendo una red tan tupida que impide que a los de abajo les llegue calor y oscurece sus vidas. Claro que tal vez la culpa sea de estos últimos, que empecinados en sacar adelante la vida mediante el esfuerzo y estudiar, crear, ejecutar o embellecer, han descuidado un amplio espacio de la realidad en el que se ha instalado el amigo de sus amigos, y los susodichos, para tomar posesión del asunto y organizar el funcionamiento de la cosa.

Observe usted con atención de investigador cualquier centro de trabajo. Reparará en que existen dos especímenes claramente diferenciados: uno de ellos anda siempre acelerado, con la mirada presa de mil preocupaciones y sin tiempo para ir al baño, lo que en ocasiones puede suscitar la impresión de que se trata de alguien especialmente introvertido o incluso huraño; verá, sin embargo, que hay otro ejemplar de humanoide con una sonrisa tan imborrable que pareciese tallada en su rostro siempre relajado, oirá su voz a todas horas —habla mucho y con todo el mundo—, apenas interrumpida por el sonido de las palmaditas que reparte en las espaldas adecuadas, o que a él le devuelven en justa compensación, y le parecerá sin duda un tipo simpático.

Hubo un tiempo en que la sociedad se dividía con mayores o menores matices entre la gente que trabajaba y la gente del dinero. El desarrollo de las sociedades contemporáneas no ha supuesto trasvase alguno entre uno y otro ámbitos, sino la generación de un tercero, intercalado entre ambos, que ejerce de coadyuvante en la grata tarea succionadora de los de arriba. Hablamos de los amigos de sus amigos.

Lamento comunicarte, amable lector, que la selección depende en cierto modo del azar: si esta oscura fuerza le ha hecho nacer en un entorno de ‘amigos’ dedicados a la ingeniería química, no dude usted de que no tendrá dificultad alguna para dedicarse a la ingeniería química, da igual que sea un patán, a lo sumo irá cambiando de acomodo, pero siempre tendrá alguno. Ahora bien, como haya nacido en los arrabales de tan noble profesión, váyase preparando para trabajar como un maldito, ser mal pagado y, muchos años después y con un poco de suerte, abrirse un modestísimo hueco, sujeto siempre a incertidumbre.

El amigo de sus amigos tiene vocación de portero de discoteca, y se ha colocado, sobre todo en provincias, en la puerta de acceso de la Administración Pública, de los más lucrativos nichos de negocio, de las profesiones creativas, y de los inagotables manantiales de premios, subvenciones, parabienes y componendas. Al igual que el guardia del cuanto kafkiano, se dedica no tanto a abrir cuanto a sellar puertas y mantenerse vigilante del destino ajeno.

No obstante, tenemos algunas cosas que agradecerle en el ámbito del ocio y el esparcimiento. Al parecer, sofisticados ludópatas de los países más desarrollados viajan al nuestro para embarcarse en arriesgadas apuestas. Según los rumores se juegan varios millones de euros a que, en uno de esos ámbitos vigilados, es posible encontrar al menos dos personas, de una lista de cincuenta, que esté allí por su propia valía; esto es, carentes de familiares, amigos de amigos o amantes que les hayan proporcionado la llave de entrada. Cuentan que hasta ahora no ha sido imposible localizar ese par de seres extraños, aunque en algunos centros y dependencias sí que se ha encontrado uno, eso sí, con puesto provisional.

Otro de los aspectos más positivos del amigo de sus amigos es el hecho de que favorece la versatilidad y el ánimo emprendedor. Si uno es amigo de sus amigos y de repente quiere ser actor, comprar un barco, adquirir una entrada de fútbol, sacar plaza fija de Abrillantador de Warrants en el Banco de España, adelantar la cita del médico, tener mesa en un restaurante o ser admitido en un Posgrado de Activos Financieros Depredadores, sin duda que lo conseguirá, saldrá de su fila, se pasará a la otra, adelantándose doscientos puestos, y entrará el primero sin haber guardado turno a la intemperie, oye, el que vale, vale.

Entretanto, la masa de los que no son amigos de sus amigos continúa sacando paladas de las minas de sal, mientras otros se las administran con ligero mohín de desprecio, pues no olvidemos que el amigo de sus amigos cree que ha llegado ahí porque lo vale, porque es el más espabilado, porque ha ganado en una carrera en la que todos partían desde el mismo punto y con las mismas posibilidades. El problema es que muchos de los que manejan la pala ni siquiera tienen tiempo para pararse a pensar en todo ello, apenas unos segundos para retirarse el sudor de la frente y respirar; y lo que es peor, buena parte de sus compañeros únicamente aspiran a colarse en el piso del arriba y ser, a su vez, tejedores de la red y gestores del esfuerzo ajeno.

No obstante, quizá sea mejor así. Cuentan que una vez, fruto de la casualidad, todos los de la pala se detuvieron a secarse el sudor al mismo tiempo. No fue nada intencionado, simplemente ocurrió. Entonces el mundo se detuvo y la red comenzó a rasgarse. Los amigos de sus amigos gritaron de puro pánico. A veces, aún se oyen sus ecos.

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