sábado, 20 de septiembre de 2008

Guille cantó para nosotros (y por un momento nos hizo felices).


Anoche estuvimos en el concierto de Guille Milkiway, con motivo de la inauguración del aula Camon en Alicante -cualquier proyecto cultural en el yermo perfecto en que han convertido esta ciudad es muy bienvenido-. El lugar resultaba bastante inadecuado, al menos a priori, con el público sentado en una sala excesivamente fría. La pesadilla perfecta para un artista tan genial, y quizá por ello inseguro y nervioso. Comenzó disculpándose por los errores que seguramente iba a cometer, y entre canción y canción expulsaba sus miedos con unos monólogos que habría firmado gustosamente Woody Allen. Guille es un tipo inteligente, divertido y extraordinariamente auténtico. La primera sección del concierto consistió en versiones a piano de algunos de sus temas, puesto que de alguna manera se sentía obligado a hacer de 'cantautor', y lo hizo extraordinariamente bien, siempre con la ironía y la desmitifación presentes, esa actitud de 'en el fondo, nada es importante', tan extraña en el panorama musical español, repleto de metafísicos de baratillo. La segunda parte tuvo un comienzo estupendo, con los androides materializándose en cinco paneles que proyectaron durante todos los temas imágenes alternas de esos cinco músicos irreales y encantadores. En pocos conciertos he visto comunicación tan sincera, intensa y divertida de un artista con su público -la gente coreaba cada letra, y aun los samples, efectos y susurros que enriquecen sus temas- hasta tal punto que el bueno de Guille se vio obligado a hacer eso que tan poco le gusta en otros artistas -la diferencia es que en ellos se trata de un mero cliché-: dar las gracias constantemente y mostrarse emocionado.
Pero es a él a quienes debemos estar agradecidos los que seguimos su trayectoria. Pocos músicos en el mundo del pop nos proporcionan tantos momentos de felicidad. Al escucharlo me da por pensar en que, pese a todo, el mundo evoluciona a mejor. Uno contempla con fascinación todo este movimiento de música pop independiente por su absoluta libertad de prejuicios. Parece que se han acabado los tiempos en que el prestigio estaba unido al desaliño instrumental, la voz rota, el ademán borrachuzo, las letras oscurísimas y algún episodio biográfico relacionado con detenciones policiales o tratamientos de desintoxicación. Guille reivindica la melodía, el parapapapá y el shubiduby -qué puede haber mejor que un buen shubiduby-, y un número creciente de público -mayoritariamente joven, y algunos canosos fuera de lugar como el que suscribe- se han unido a la cruzada sin pedir perdón por ello. Es un mundo amable, rico en referencias culturales, romántico y divertido. Se lo recomiendo.
Es media tarde, entra un fresquito agradable por la ventana y escucho el Hours de Bowie mientras escribo esto. Momento idóneo para hacer una listilla. Mis diez grupos o cantantes favoritos (junto con el disco que más me gusta de ellos, aunque en general suelen ser todos):
1.- Saint Etienne ('Sound of water')
2.- Morrissey ('Vauxhall and I')
3.- La Casa Azul ('La revolución sexual')
4.- Belle & Sebastian ('The life pursuit')
5.- Rufus Wainwright ('Want two')
6.- Everything but the girl ('Walking wounded')
7.- Pet shop boys ('Fundamental')
8.-Jay-Jay Johanson ('The long term physical effects...")
9.-Duran Duran ('Red Carpet Massacre')
10.- Michael Jackson ('Dangerous')
Y como estamos lanzados, una lista de películas, sin orden de preferencia:
-Chunking Express, Wong Kar Wai
-Everyone says I love you, Woody Allen
-Granujas de poca monta, Woody Allen
-Arsénico por Compasión, Frank Capra
-El guateque, Blake Edwars
-Notting Hill, Roger Michell
-Lo que queda del día, James Ivory
-The innocents, Jack Clayton
-Sospechosos habituales, Bryan Singer
-Mudholland Drive, David Lynch
-El rayo verde, Eric Rohmer
La lista de mis piezas favoritas de repostería rica en grasas saturadas la dejo para otro día.

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