domingo, 21 de septiembre de 2008

Plan de lectura.



Aquí están, como un pastel recién horneado y dispuesto sobre la mesa (por cierto, huelen extraordinariamente bien, soy un fetichista del olor de los libros). En cuanto acabe "La virgen en el jardín", de A. S. Byatt, y de corregir la plomiza novela del tal Casoledo, comenzaré 'el todo Proust' en esta maravillosa edición de Valdemar. He escogido la traducción de Mauro Armiño tras darle unas cuantas vueltas al asunto; hay opiniones para todos los gustos, pero en todo caso me apetecía leer la obra completa de la mano de un único traductor. Como tantas personas en España, cuando leí alguno de los tomos a los veintipocos años tan sólo existía la versión de Pedro Salinas y demás, y no recuerdo muy bien por qué, pero no me marcó tanto como otros clásicos a los que me acerqué en su día con notables expectativas. Intuyo que en esta ocasión será diferente, uno ha recorrido más camino literario para apreciarlo mejor. A principios de año me gustaría retomar otra gran obra para la que nunca acabo de encontrar el momento adecuado, "Una danza para la música del tiempo", de Anthony Powell. También en ese instante le sacaré una fotografía. Es otra de las fantásticas utilidades del blog: la de notario amateur. A partir de hoy, deja constancia de que esos tomos me están esperando; y pocas excusas pueden prosperar frente a la fe pública.



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