miércoles, 1 de octubre de 2008

El autor de 'Beltraffio'.

Los relatos de Henry James son un saco sin fondo. No hay editorial de nuevo cuño que no publique alguno, dados los muchos inéditos en lengua española, le añada una portada bonita y se apunte un buen tanto para introducirse en el mercado. Esto es maravilloso, por un lado, para todos sus lectores, pero también conlleva el riesgo de ofrecer traducciones infumables. No es el caso de la edición de El autor de 'Beltraffio', novela corta en la que aparecen algunos de los temas que obsesionan al autor: las relaciones conflictivas entre el arte y la vida, la inocencia frente a la corrupción -ambas sometidas a la interpretación de unos actores no demasiado fiables, como siempre es magistral la elaboración de una voz que juzga y analiza con menos imparcialidad de lo que quisiera hacernos creer-, representada especialmente por la infancia, esos niños jamesianos siempre sacrificados por los vaivenes crueles de unos adultos incapaces de ver o sentir más allá de lo que les permiten sus miedos... La prosa aparece bien cuidada, y es que la traducción no debió asumir demasiados retos, al tratase de una obra de la primera época (entre Washington Square y Las Bostonianas). No se trata de un libro destacado dentro de su trayectoria, pero sí dentro la ficción que se publica actualmente en cualquier país. Funambulista en su web alguna novedad más para ese año, y recientemente se ha editado 'Guarda y tutela' en El Aleph, que aún no he leído. Carlos Pujol hablaba bien de esta novela en una crítica en no sé qué suplemento cultural, así que en principio merecerá la pena. Si alguna duda me surge es por el hecho de que el propio James la hubiese excluido en su día de la 'Edición de Nueva York'. ¿Estamos legitimados los lectores del futuro para recuperar textos desechados en su día por sus autores? La respuesta ha de ser "sí", aunque sólo sea por gratitud hacia Kakfa y su representación del eterno desasosiego.

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