domingo, 19 de octubre de 2008

Warhol en la Hayward Gallery. ¿Han pasado ya los quince minutos?

'Otras voces, otros ámbitos' es el título 'capotiano' con el que se han reunido algunos trabajos de Warhol en la Hayward Gallery, desde las portadas de discos o revistas a las famosas serigrafías, fotos y sobre todo, vídeos. La verdad es que ha sido muy entretenida, aunque sólo sea por el cotilleo de caras famosas de la época. La obra en sí me parece que va perdiendo con el paso de los años y acabará quedándose en curiosidad histórica, marca definidora de una corriente u oportuno filón para el merchandising. Aun así disfrutamos con algunas proyecciones, como una visita de un jovencísimo Bowie -creo que el de la época de Hunky Dory- a la Factory, a diversos programas de televisión por cable que produjo y por donde pasaban artistas, diseñadores de moda y celebridades diversas. Estuve viendo una entrevista bastante divertida a Paloma Picasso en la que contaba que su padre nunca llegó a hablar en inglés, pero sin embargo era un experto en vocalizar o verbalizar sonidos que se asemejaban notablemente a ese idioma, de forma que muchas de las figuras de entonces afirmaban haber mantenido interesantes conversaciones en inglés con Picasso, y en realidad no había sido así. Me reí especialmente porque en el plató estaba Georgia O'Keefe y acababa de decir que siempre había congeniado bien con él, y por la cara que puso al oír aquello me temo que era una más de las que supuestamente había hablado con él en la lengua de la Pérfida Albión.
En una sala proyectaban simultáneamente, a través de diversos paneles, buena parte de la obra cinemagtográfica de Warhol, incluidas algunas filmaciones poco conocidas y entre ellas una jam session hipnótica, por decirlo finamente, o fumeta, siendo más basto, de la Velvet Underground y Nico. Más de una hora de guitarreo repetitivo que finaliza cuando entra la policía por las quejas de los vecinos. Genial. Nico tocaba la pandereta con aire ausente y trataba de distraer a su niña pequeña, que jugaba en el suelo. La cámara permanecía fija, como si participase de la secuencia monótona de la música, y a veces se apagaba y despertaba de repente acercándose a los ojos impresionantes de Nico.
Está claro que Warhol marcó una época, que su trabajo no está exento de innovación y sentido y que supo relacionarse extraordinariamente. La pregunta que debemos hacernos es si su obra continúa vigente como la de Capote o si sus quince minutos, ampliamente prorrogados, ya han transcurrido.

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