jueves, 20 de noviembre de 2008

Barceló y la bota en el cuello.

El asunto de la obra de Barceló ha acabado por convertirse en un nuevo episodio lamentable en el que la cultura ha tenido que lidiar con esa especie de vecino impertinente e invasivo que es la política. Se hace necesario que los Ministerios de Cultura y Asuntos Exteriores delimiten de una manera clara sus funciones para evitar estos esperpentos. Lo cierto es que según aparecen reguladas en el Real Decreto 432/2008, de 12 abril, que reestructura los departamentos ministeriales, la competencia de la acción cultural exterior debería corresponder a Cultura. Si comparamos los artículos en que se regulan:


"Artículo 2. Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.1. Corresponde al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación la dirección de la política exterior y de la de cooperación internacional para el desarrollo, de conformidad con las directrices del Gobierno y en aplicación del principio de unidad de acción en el exterior."


"Artículo 14. Ministerio de Cultura.Corresponde al Ministerio de Cultura la preparación y ejecución de la política de promoción, protección y difusión del patrimonio histórico español, de los museos estatales y de las artes, del libro, la lectura y la creación literaria, de las actividades cinematográficas y audiovisuales y de los archivos y bibliotecas estatales, así como el impulso de las acciones de cooperación cultural y, en coordinación con el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, de las relaciones internacionales en materia de cultura."


Parece claro que las funciones del Ministerio de Asuntos Exteriores estarían más dirigidas a la cooperación desde un punto de vista general, mientras que el específicamente cultural resulta atribuido al Ministerio de Cultura. El problema viene, a mi entender, por esa mención tan ambigua a la "coordinación" entre ambos organismos, que constituye el campo de batalla donde transcurren sus disputas. Quizá el motivo de que hasta ahora haya venido "ganando" el Ministerio de Asuntos Exteriores obedece al contexto político en que se creó la SEACEX. No cabe duda de que las motivaciones y fundamentos de su acción, al menos durante los primeros años, respondían a un objetivo más relacionado con la imagen internacional (e 'imperial') de España que con la cultura en sí misma. El propio acuerdo del Consejo de Ministros por el que se crea la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior (SEACEX), de 15 de diciembre de 2.000, destaca en su punto tercero: "El objeto social de la entidad incluirá la preparación, organización, administración y celebración de determinadas exposiciones internacionales y actividades conexas a las mismas, que contribuyan a la proyección cultural de España en el exterior, bajo la coordinación de los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Educación, Cultura y Deporte, en el marco de los criterios emanados del Consejo de Política Exterior y de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Culturales".


Tal vez la idea inicial de configurar este tipo de sociedades estatales como medios de proyección de una imagen de país "culturalmente fuerte", por decirlo así, ha contribuido a generar una inercia en favor del Ministerio de Exteriores y en perjuicio del de Cultura, que ni siquiera existía en cuanto tal durante aquella época.
Recomiendo este artículo, bastante ilustrativo sobre la política cultural española en esos años:http://www.soymenos.net/politica_pp.pdf
En el caso de Barceló, no se alcanza a comprender por qué el tema ha quedado en manos del Ministerio de Asuntos Exteriores cuando la Fundación ONUART constituida para financiar la obra tiene como teórico objeto "promover una plataforma que permita potenciar el valor del arte como catalizador para el diálogo, como conductor del entendimiento entre culturas y sociedades" (http://www.fundaciononuart.es/es/index.php). Lo cierto es que el tema se ha llevado con torpeza, y así se ha dado pie a la demagogia habitual que carga contra el Arte y la Cultura en tiempos de crisis económica. Las declaraciones que se están haciendo desde el mundo político, en las que se pone el hambre y las vacunas de los niños en una balanza hipotética en cuyo platillo contrario estaría la obra de Barceló, producen tristeza. En especial si repasamos las causas últimas de la crisis en la que estamos envueltos. Pero todo ello no obsta para que la discusión sobre las competencias se deba aclarar de una vez, y en favor del Ministerio que por un principio elemental de especialidad ha de ocuparse de la política cultural.
En cualquier caso, esta clase de polémicas se ha de contemplar con una perspectiva adecuada, y máxime si reparamos en algunos datos cronológicos. El asunto salió a la luz a raíz de lo publicado por el diario "El Mundo". Pues bien, ha habido dos etapas muy diferenciadas en el seguimiento que ese periódico ha realizado sobre la noticia:
-Primera fase:
"Barceló muestra su obra en la ONU""Barceló les ha mostrado la evolución de su proyecto y les ha dado amplias explicaciones sobre la dificultad que ha tenido para encontrar técnicas adecuadas para una obra de esta envergadura, con una superficie de 1.500 metros cuadrados y donde ya empiezan a verse los colores azules y las olas encrespadas que evocan el mar (...)"http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/20/baleares/1203531734.html
"Barceló convierte la ONU en mar""La cúpula del Palacio de Naciones Unidas en Ginebra deja atrás el blanco que la recubría para convertirse poco a poco en un mar encrespado gracias a los pinceles del artista mallorquín Miquel Barceló."http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/29/baleares/1193673474.html
Hasta ahora, como vemos, predomina la mera apreciación estética (y hasta unos cuantos ramalazos de poesía).
-Hecho relevante intermedio (2 de noviembre de 2008):El suplemento dominical de El País publica un extenso reportaje sobre la obra de Barceló titulado "Una odisea en la ONU", con abundantes fotografías, incluida una de ellas del artista en plena creación que ocupaba la portada.
-Segunda fase (a partir de ese "hecho relevante intermedio"):
"La financiación de la cúpula de Barceló, en el punto de mira""500.000 euros de los Fondos al Desarrollo fueron a parar a la obra en la sede de la ONU en Ginebra"http://www.elmundo.es/papel/2008/11/09/cultura/2539681.html
"El arte no ayuda a los pobres""El próximo día 18, en un acto preparado con solemnidad, el Rey, el presidente del Gobierno y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, inaugurarán la pomposamente denominada Sala de Derechos Humanos y Alianza de Civilizaciones (...)"http://www.elmundo.es/papel/2008/11/12/opinion/2541704.html
Y lo que podríamos considerar la apoteosis de la ética periodística: en la portada del 19 de noviembre de 2.008 aparece una foto de la famosa cúpula de Barceló que enfoca de cerca una de sus estalacticas de pintura. A su lado, y el mismo tamaño, la foto de un niño de color aparentemente agonizante. El titular reza del siguiente modo: "Las dos caras de la ONU. Mientras se inaugura la multimillonaria Cúpula de la Alianza de Civilizaciones, bebés congoleños mueren bajo un flexo como incubadora cerca de una base de la organización internacional en Kanyabayonga" (http://www.elmundo.es/diario/Library/portada.pdf). Sin duda que cualquier día de estos dicha portada se repetirá, pero en vez de una foto de la cúpula nos encontraremos con un fotograma de la película de Garci, 22 millones de euros a mayor gloria de Espe.
No cabe duda de que esta vez le ha tocado al pintor, como en anteriores ocasiones ocurrió con los cineastas. Cada vez que un artista de calidad se pronuncia en el plano político en un sentido contrario a los intereses de la derecha se pide su dossier, se le abre un expediente y se le pisa el cuello con la piadosa bota liberal bien bruñida. De cualquier modo, y en comparación con la altura artística y el prestigio internacional de los acusados, resulta patético el gruñido populachero y siempre mediocre de la turba acusadora. Dentro de cien años la gente continuará admirando esa obra pictórica (que, por cierto, no me parece de lo mejor que ha hecho), y en ese tiempo determinados nombres del periodismo cañí serán un mal recuerdo arrumbrado en librerías de viejo custodiadas por aguiluchos nostálgicos.

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