miércoles, 3 de diciembre de 2008

Canción de Navidad.

Me gusta la Navidad. Sí, ya sé lo del consumismo, las falacias de los buenos sentimientos, los programas horrorosos de la televisión, esas reuniones de parientes lejanos en el árbol familiar y más aún en el corazón a los que aplastarías la cabeza con media docena de tabletas de turrón duro atadas con una cuerda -el craneo roto, la sangre salpicándolo todo y tú riendo como loco, ha, ha, ha...-. Pero da igual, y no quiero buscarle explicación. Me gusta el frío, las calles iluminadas, los escaparates, la esperanza falsa de un mundo nuevo, la exposición obscena de los últimos lanzamientos de libros -"¡La edición definitiva y anotadísima de Los Pilares del Terruño!", "¡El tomo segundo de las obras completas de Juan Goytisolo, junto con un anexo especial en el que el autor nos explica por qué está siempre de mala leche!", "¡La última novela de Belén Gopegui, y de regalo un cheque-descuento para sus compras en Tous o Ágatha Ruiz de la Prada!", "¡Los nuevos, de Casoledo, el libro que no debería faltar en el hogar de una familia decente!"-, de discos -"¡El EP de las canciones descartadas del segundo descarte de los temas desechados del álbum de Coldplay!", "¡El último disco de Bumbury, que incluye el manuscrito en el que los auores plagiados manifiestan que se reservan el ejercicio de las acciones legales pertinentes!"-, o esos maravillosos packs especiales de DVD's -"¡Ordet, de Dreyer, y Air Force One por sólo diecisiete euros!", "¡La decimosexta temporada de la serie Doctores sin título de Medicina!", o esos videojuegos para niños que simulan las más diversas profesiones -"¡Imagina ser poeta de la experiencia!", "¡Imagina ser el juez Ferrín Calamita!"-... Me encanta todo ese batiburrillo de proposiciones siempre indecentes. Y es que sólo se puede disfrutar de la navidad por la vía de suspender nuestra capacidad crítica, nuestra mayor o menor madurez y conciencia ciudadana. Pero qué tiene de malo hacerlo, al fin y al cabo no es la única vez a lo largo del año en que nos obligamos a ello.
Hace quince días estaba tomando un café mañanero en Madrid y de repente me di cuenta de que estaba sonando "The Christmas song". Fue la señal de salida. Desde entonces ando dándole vuelta a los regalos, ojeando escaparates de librerías, y escuchando música apropiada para la ocasión.
Pero todo este rollo -hoy no me he tomado la pastilla para la verborrea- tenía como fin proponeros una especie canción de navidad que no se encontrará en ninguno de esos álbumes recopilatorios al uso. Aparece en el disco "Amplified heart", de Everything but the girl. Se titula 25th December y en mi opinión -al menos la de hoy- es una de las canciones más hermosas jamás escritas. Ben Watt y su guitarra cantando esto:
"And I see forests and it's the 25th of December
and my old man plays the piano for Christmas.
He plays the piano for Christmas.

And we're all there, all the aunties and uncles,
and the angel's on the top of the tree.
Up there o the top of the tree.

And I never, no I never ever realised.
And I never, no I never ever realised.

Have I enough time, have I just some time,
to revisit, to go back, to return, to open my mouth again
and say something different this time.

And I see bags of newspaper and a car in the carport,
and you're a grown up and still unsure,
and I'm thirty and I don't know nothing no more.

And I never, no I never ever realised.
And I never, no I never ever realised.

And I'm sitting, sitting on the top of the stairs,
and you're crying out on the towpath by the river
with all the swans and all the people walking by.

And all of a sudden I'm stuck with an urge to unlock a door
with a key that's too big for my hands
and I drop it, and it falls at your feet.

Come on, come on, it's there at your feet.
And I never, no I never ever realised.
And I never, no I never ever realised."
Os recomiendo su escucha (no me preguntéis cómo ni dónde... siempre pierdo todos los pleitos con la SGAE). Os ayudará a pulsar el pause y empezar a cogerle cariño a la Navidad.

2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo contigo son unas fiestas maravillosas aunque como as dicho tengamos que aguantar a familiares lejanos jajajajajaja
    Un saludo desde El Laberinto del Minotauro.

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  2. Vaya, Fran, he visto en tu perfil que tienes dieciséis años, lo que supone que esas obligaciones de soportar parientes lejanos deben de ser más intensas en tu caso, yo, que ya voy para viejo, me voy librando. Pero aguanta, compañero, que de todo se sale. Y si la cosa está complicada y no tienes más remedio que soportar la cena, échate unos buenos tragos de todo lo que pilles, y ya verás cómo hasta los parientes más feos se vuelven agradables (o por lo menos borrosos).

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