viernes, 13 de marzo de 2009

Me llamo Fran, y en ocasiones compro discos.


Y es que la industria, en vez de lloriquear tanto, debería aplicar sus esfuerzos a la tarea de recuperar el disco como objeto artístico, con un valor añadido al meramente musical. Todos apreciamos mucho la movilidad que nos proporciona la reproducción digital, pero muchos añoramos aquella vieja excitación de comprar vinilos. Prueba de ello es esta pared de casa que hemos empapelado con viejas y entrañables carátulas que simplemente hemos plastificado, al considerar que ocuparían ahí un lugar más honroso que en el fondo de un cajón.







Aquí está buena parte de nuestra historia, en lo que a mí respecta, álbumes que me han marcado de manera tan intensa como los mejores libros que haya podido leer: "Technique", de New Order, esa foto interior del "Rank" de The Smiths, en la que un puñado de fans se disputan un jirón de camisa de Moz, "Little Creatures" y "Naked" de Talking Heads, la contraportada del "Mind Bomb" de The The, o casi todas las de Echo & The Bunnymen, una verdadera maravilla, desde "Ocean Rain" a "Porcupine".



Pues todo esto viene a cuento de la estupenda edición -por fin- del "London Conversations" de Saint Etienne. Echad un vistazo:





Se presenta en forma de libro de tapa dura, contiene un texto bastante extenso sobre la historia de la banda, y estas fotografías estupendas en las que aparecen todas las portadas de sus singles y buena parte de las que ocuparon en los medios de prensa musicales.

El 'Refusal' de Moz, sin ser una edición especial, tampoco está nada mal:








Y es que cuando se trata de un artista al que admiras y respetas, y se trata de una edición cuidada, pocas reticencias puede uno tener a gastarse el dinero en ello, al igual que hacemos y haremos con los libros. Tiene algo de justicia poética el hecho de que vayamos a ser los consumidores peor tratados y más olvidados por las discográficas los que sostendremos los restos del negocio. Sin embargo, el público masivo, menos sensible a las manifestaciones culturales y únicamente entragado a las modas, es el que más piratea, al que le da igual una cosa que otra con tal que entre fácilmente y suene mucho por la tele. Lo mismo sucederá con los libros cuando el Kindle o similares se popularicen, me atrevo a aventurar que muchas editoriales desaparecerán por el pirateo, pero las que mejor cuidan a un lector exigente (Alba Editorial es un buen ejemplo) seguirán ahí.


Hablando de música, nosotros no nos pensamos perder uno de los conciertos-catarsis-apoteosis de Michael Jackson en Londres, por lo civil o lo criminal, trabajando mucho o atracando un banco, o el colchón de uno de esos empresarios ladrilleros que ahora se declaran en quiebra (en quiebra de dinero A, el B está buen recaudo, no los verás pasar hambre de lujos) y echan a todo el mundo a la puta calle sin pagar un euro. Sea como fuere, tenemos que ver a Jacko, ¿tú no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario