sábado, 28 de marzo de 2009

Mus, "La vida". Todos están aquí. Todos asturianos.

Qué hacer cuando las vías de tren están en obras -esta España nuestra siempre en obras, sin que nada mejore- y tienes que que viajar en autobús varias horas aplastado contra el cristal por un señor gordo de esos que se sientan abriendo mucho las piernas, para mejor reposar y sosegar su virilidad, debe de ser, mientras al otro lado del pasillo oyes a otra señora vociferar por el teléfono móvil "¡sí, sí, he ido a Madrid a investigar!!", y luego, por si el resto de los pasajeros no nos hemos enterado bien, le suelta al conductor "disculpe, ¿puedo poner la maleta aquí en medio... ? Es que llevo el ordenador, sabe, y si me lo roban y me quedo sin mi tesis doctoral...".

Me recordó a aquella letra de Francisco Nixon: "hay miles de feos en el andén/me pongo los cascos y empiezo a leer". Pues eso. Así que estuve buena parte del viaje escuchando a mis paisanos Mus. Este disco, "La vida" (título, por cierto, de uno de mis relatos del futuro "Junto al fuego") es una pequeña joya de culto. Tardé en encontrarle el punto, pero ahora, y han pasado dos años desde su publicación, recurro a él en momentos especiales, cuando uno necesita una inyección de buen gusto y delicadeza, lo que se puede hacer cada vez más frecuente, ya que comienza la Fórmula 1 de las narices y pronto volveremos a presenciar ese agradable espectáculo cotidiano de humanoides apiñados en torno al televisor en los bares.

"La vida" es un disco apacible y tierno, lleno de sensibilidad y matices instrumentales, cantado por una voz muy peculiar y con temas excelentes desde el punto de vista melódico. Las letras, en su mayoría, proceden de temas tradicionales asturianos, y quizá encajan mal con el tono entre folk y new-age de la música. Es una pena, porque en la actualidad hay buenos escritores en asturiano que podrían haber elaborado mejores versos. Pero en todo caso se trata de una decisión artística de Mónica y Fran totalmente respetable, y el resultado es igualmente bueno. Resulta muy agradable escuchar canciones en el idioma de mi tierra con este tono tan dulce. Dos ejemplos estupendos, en primero de ellos me parece un pequeño poema encantador:

'Sábana al vientu':


A esta hora en que más
muerde'l sol,
Faise-y difícil nun sentise especial.
Trabayando a 300
pies,
Descalzu y ensin arnés,
Contemplando esti cielu,
Un desierto
azul,
Una procesión de grúes, la llínia blanca d'un reactor...

Faise-y
difícil nun sentise especial
A la hora en que más muerde'l sol.

"Dende equí
puedo casi ver
La to ventana entornada, prenda del alma.
Y se que a una señal
que yo faiga,
Les ñubes van correr pa echase a dormir xunta mí.
Arde'l
cemento y la mio solombra trema
Como una sábana al vientu".



'Dulce amor':


En un barcu de
vela,
Marcho mañana;
En un barcu de vela
Para La Habana.

Entra dulce
amor,
Si vienes a veme;
Entra dulce amor
Si ye que quies quereme.

Entra
pola ventana
Y nun despiertes
A los mios padres, que tienen
Sueñu de
lliebres.

Entra dulce amor,
Si vienes a veme;
Entra dulce amor
Si ye que
quies quereme.

Lástima que no he encontrado en internet el tema que da título al álbum, "La vida", que tiene un tono distinto al resto, con una melodía preciosa y una especie de voz distorsionada, sorprendente, que suelta una perorata en inglés, con el tono casi paródico de un locutor de radio americano de los años cincuenta, acerca de la muerte y el recuerdo de los que ya únicamente estarán en ese cementerio que contempla con serenidad y tristeza. "Todos están aquí... todos asturianos", dice. A buena fe que uno se siente orgulloso de ser asturiano al escuchar el trabajo de estos artistas. (Y al niño del cochecito, Fernando Alonso, que le den por saco.)

P.D.: por cierto, en su MySpace han anunciado que dejan la música. Mala noticia. Espero que sea una decisión revisable, fruto del cansancio o del desánimo (yo sé mucho de eso).

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