lunes, 29 de junio de 2009

La vida no escrita de Michael Jackson y el vitíligo como hipótesis (coda a una entrada anterior).

Por mucho que uno intente sustraerse de las sesudas e intelectualísimas reflexiones que generaciones añejas de periodistas conservadores -que nunca han escuchado un puñetero disco pop completo- están vertiendo estos días en la prensa, el hedor de esta marea putrefacta siempre llega a la costa. Ya me he hecho de acero ante la sorprendente, casi inverosímil, falta de rigor en los aspectos musicales: confunden los títulos y las fechas de los discos, despachan la etapa posterior a 'Bad' con cuatro generalidades, desconocen los porqués de tales o cuales hechos -la brusca interrupción de la promoción de 'Invincible', por ejemplo-, etc. Especial delito tiene en la era de la Wikipedia, que no servirá para otra cosa, ciertamente, pero sí constituye una erudita recopilación de discografías pop nada despreciable (me gusta pasearme por ellas, y os aseguro que en este aspecto -sólo en este aspecto- le da mil vueltas a la prensa "seria"). Y uno piensa el grado de fiabilidad que tendrán cuando hablen del crack financiero o las células madre, en fin... Pero es que en el aspecto personal ya cuesta algo más hacerse el loco y restar importancia a las cosas.


La vida de Michael Jackson tiene algo de gran tragedia aún no narrada, a la espera de que alguien -un Boswell, sí, discúlpeseme la irreverencia- la investigue y la cuente. Poco o nada sabemos, y esto es algo que cualquier opinador -como el que suscribe- debería colocar en el frontispicio de sus pequeñas lucubraciones. La verdad de su existencia me resulta tan lejana como la vida en otros planetas, y sólo siendo consciente de ello me permito especular -simplemente eso, especular- en torno a los datos que bien que mal se han ido haciendo públicos a lo largo de los años; es decir, elaboro hipótesis, pero siempre, inevitablemente, a partir de hechos, datos, noticias. Muchos periodistas de sueldo fijo y medios poderosos prefieren, en cambio, enredarse en su propia prosa metafórica y hablar del niño que no quería crecer, el negro que quiso ser blanco, el icono que cerró el siglo XX, etc. Las generalidades pseudopoéticas tienen la ventaja de que no hace falta informarse acerca del personaje, ni de su obra, muchos de esos artículos podrían aplicarse igualmente a Jacko y a cualquier otra figura popular, cual necrológica precocinada y lista para servir caliente.

Necesitamos, pues, ese libro de rigurosa investigación. Y sugerimos para él una buena vía de búsqueda: lo cierto es que algo ocurrió después del Victory Tour (1984). Por entonces el color de la piel de Michael era éste:







-Tres años después, éste:




-Y en 1991:








-Para, finalmente, acabar como todos conocemos:










Bien, de acuerdo con el noventa y nueve por ciento de la opinión mundial, tras publicar el disco más vendido de la historia, tener dinero para varias vidas y ser el personaje más admirado en todo el mundo, decidió renegar de su raza negra y convertirse en blanco, mediante un curioso sistema de clareado que sin embargo no ha sido imitado -que conste- desde entonces, pese a que la patente y una buena campaña publicitaria habría desbancado a Jacko de su trono de millonario en favor de tan creativos doctores.




Claro que también habría podido ocurrir esto:



¿Os suena el color de la piel "blanca" de estas fotos? Basta introducir en el google "vitíligo" para que encontremos infinidad de páginas sobre esta enfermedad, en las que siempre existe un apartado dedicado a las secuelas psicológicas. ¿Sería tan difícil imaginar lo que supondría algo así para un individuo de raza negra, que vivía precisamente de su imagen pública? ¿Puede esto tener algo que ver con la imaginería del monstruo, tan presente en la obra de Jacko, con su interés por El Hombre Elefante (ejemplo canónico del ser de aspecto monstruoso y corazón sensible, despreciado y adorado a un tiempo por el público de la época, en cuya sociedad se sentía aceptado y excluido a un tiempo) o la constante reelaboración de su propia imagen por vía de la cirugía? ¿Recuerda alguien que cuando se formuló la primera denuncia del menor -a principios de los noventa- la policía fotografió sus genitales puesto que un aspecto clave de su defensa era que presentaban "cierta peculiaridad" (¿el descoloramiento, las manchas irregulares, quizá?)?.

Lo único que sabemos es que a partir de 1984 la vida de Michael Jackson derivó en un carrusel de aparente extravagancia. Cuánto nos hemos reído de su mascarilla, de su paraguas para evitar que el sol lo tocase (tanta aversión tenía a la raza negra, al parecer, que no quería ni ponerse moreno... ¿o será que el sol es el mayor enemigo de los afectados por vitíligo?). ¿Y si, simplemente, era un ser humano enfermo? ¿Y si, en añadidura a su frenética infancia, siendo aún joven se encontró despojado de su propia imagen lenta pero inexorablemente? Por no hablar de que, poco más adelante, se vio convertido públicamente en un pederasta (la revisión de aquellos juicios merecería capítulo aparte), arruinado y despreciado por los mismos medios de comunicación que se ponían a sus pies cuando era poderoso.
En espera de esa investigación que tal vez no llegará nunca, repasemos los datos que hoy se han hecho públicos: pesaba 51 kilos, tenía cicatrices de trece operaciones de cirugía, estaba prácticamente calvo, carecía de tabique nasal y el lado derecho de la nariz de hallaba hundido, apenas comía, aunque ingería constantemente analgésicos. Pero falta uno, quizá el más relevante: Michael Jackson era blanco, completamente blanco. Con el tono de la leche, de la nieve, de las alas de los ángeles, de las piedras de los cementerios, de la espuma con que se rompen las olas. Ahí, en ese color imposible, se encuentra el vórtice que ha acabado con su vida.
Sólo es una hipótesis.

4 comentarios:

  1. Lo de los medios es dantesco, nada que sorprenda. Hace poco con A. Vega ya hubo una avanzadilla. Y el serial por la pugna por la herencia sólo ha hecho que comenzar...

    Y seguro que tardará en caer el biopic cinematográfico cuajado de tópicos como el reciente 'Notorius'. A reivindicar en esa línea la magistral 'Bird', de Clint Eastwood sobre Charlie Parker, otra biografía agitada que tuvo su adaptación al teatro (con Chete Lera). Boswell... Leo veo demasiado conservador...

    Abrazos, magníficos post

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  2. Hola, Rafa, sobre lo de los medios ya sabes que no hay de qué preocuparse. El fuego purificador del e-book se los va a cargar a todos. A todos aquellos que no se ganen la legitimidad de sus opiniones, cuando existan miles de fuentes de información equiparables en cuanto a su acceso.
    Boswell... hombre, lo decía más bien por la exhaustividad, pero tienes razón, demasiado carca.
    Y sobre el biopic... miedo me da. Casi mejor no pensarlo.
    Buen verano!!

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  3. Hoy, tras dos años, desempolvé la Megadrive y me puse a jugar como tributo al 'Moonwalker', un arcade protagonizado por un MJ que finiquitaba a los zombies de turno a sombrerazos y golpes de cadera. Magistral.
    Cierto, hay que ser muy cuidadoso en la selección de fuentes. Y aquí he encontrado un manantial de frescura, originalidad y honestidad que debería fluir más lejos. Y lo del biopic... he tenido una pesadilla imaginando a Denzel Washington como MJ!

    Abrazos

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  4. Qué bueno lo de la Megadrive, sí, recuerdo ese juego, paralelo a la película Moonwalker. Esta mañana he leído, sobre lo del biopic, que circula el rumor de Johny Deep (cómo no). A Denzel Washington lo veo más como uno de los hermanos en el momento culminante en el que llevan a juicio el testamento y dejan sin un duro a los hijos. Al padre, Joe Jackson, sin embargo no podría interpretarlo un actor: habría que digitalizarlo, como a todas las malas bestias del cine (Godzilla, etc.)

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