miércoles, 22 de julio de 2009

Francisco Nixon y Stuart Murdoch. Escritores de canciones.

Nació en Gijón, tiene mi edad y se llama Fran. Me gustaría que las coincidencias no terminasen ahí (bueno, yo nací en Oviedo, pero que quede entre nosotros... soy gijonés y punto, no removamos el pasado, yo a ti, amable lector/a, no te he preguntado...), y tener como narrador un talento parecido al suyo para escribir canciones. Su anterior disco, 'Es perfecta' ya era (casi) perfecto, pero con éste pocos reparos pueden ponerse a su excelencia. Comienzas a escucharlo y cuando acaba el primer tema dices "vaya, qué bueno", pero resulta que el segundo también lo es, y el tercero... y así hasta el último. En contadas ocasiones podemos decir lo mismo de un álbum pop. 'El perro es mío' resulta más variado que el precedente, y acierta en cada una de sus incursiones por distintos estilos, desde la canción de autor al hit tarareable, desde la música de baile a una especie de rumba aderezada con flauta (!!). Las letras están cuidadas, y sorprenden por el uso de un surrealismo humorístico bastante alejado de las pretensiones líricas de tanto sufridor existencial y maldito preescolar como hay en la música popular española. "Erasmus borrachas", de la que cuelgo el vídeo, debería ser un éxito de esos que aparecen en recopilatorios muchos años después como definidores de una época, pero hay muchas otras memorables: 'Inditex', 'Museo Británico', 'Nombres y teléfonos', 'Traficando', 'Brackets'... Lo difícil es dejar alguna fuera. El disco ya empieza con una melodía inmediata y una letra divertida: "Trabajas en Inditex/más guapa no puedes ser", y el resto no dejará de proporcionarnos momentos encantadores y refrescantes. Si en otra entrada hablé de Zazie como un cola jet, el disco de Nixon sería nuestra bebida favorita, esa a la que recurrimos en los momentos más agradables, para disfrutar a solas o compartir.





Escucho también estos días (junto con lo nuevo de Wilco, pero eso es otro asunto) el primer proyecto en solitario de Stuart Murdoch, 'God help the girl', alma máter de Belle & Sebastian. En solitario pero excelentemente arropado por voces femeninas que dan forma a sus canciones en un tono algo distinto, pero no irreconocible, con respecto a los Belan. De hecho, esta obra nace de "The life pursuit", último álbum de su grupo -y uno de los mejores de todos los tiempos, dicho sea de paso-. Act of the apostle parece ser la semilla de lo que se ha concebido como banda sonora para una película aún por rodar; ya teníamos excelentes referencias de su capacidad para este tipo de planteamiento musical en Storytelling, pero el tono es diferente, mediante una aproximación al pop y al soul de los grupos de chicas de los 60-70's. Requiere quizá varias escuchas, al ser menos inmediato de lo habitual, pero no decepciona, puesto que este autor parece completamente incapacitado para escribir una canción mala. Además, tiene un aire añejo que lo hace especialmente agradable en tiempos de samples, relecturas hip-hop de viejos éxitos poperos y demás imposturas.


Dos excelentes discos para mejor pasar el verano. Innecesario resulta recomendar al siempre honesto/a lector/a que los adquiera legalmente, puesto que el artwork está bien trabajado (sobre todo en el caso del álbum de Stuart Murdoch, que contiene una suerte de sinopsis de la historia por rodar; es curioso, por cierto, que ambos autores recurran a parecidas ilustraciones de chicas en escenas cotidianas -y un poco surrealistas en Nixon-), y merece la pena tener por casa cosas bonitas, ¿no?, aunque luego nos lo pasemos al Ipod. Si no les damos un euro a los artistas no van a tener otro remedio que ganarse la vida desempeñando labores infames, yo qué sé, ejerciendo de abogados, o algo así...

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