miércoles, 22 de julio de 2009

Reparto imaginario para una película imposible.

Mi novela 'Los nuevos' está concebida desde, para, hacia -y cuantas preposiciones le queramos añadir- la palabra. No cabe duda, sin embargo, de que a cualquier autor contemporáneo le ha influido sobremanera el arte cinematográfico, y muchas de sus páginas pueden componer verdaderas 'escenas' traducibles a lo audiovisual. En mi caso, dudo que eso fuese posible, no ya por evidentes motivos prácticos y tangibles, sino por las propias características del libro, que trata de navegar por el mundo de la percepción sensible y su reflejo interior antes que ir generando un mero encabalgamiento de hechos.


Aun así, hay una especie de truco o técnica de apoyo de la que suelo valerme para visualizar los personajes, y es la de asociarles la apariencia física de algún actor/actriz o simplemente alguien que conozco o me encuentro por la calle las suficientes ocasiones para retener su imagen en la memoria. Siguiendo ese camino, durante la revisión última de la novela tenía claros algunos nombres que podrían representar bastante bien a los personajes principales, al menos. Allá voy:



-Ruth sería sin lugar a dudas Leticia Dolera. La veo adecuada para parecer fuerte y frágil, capaz de tomar decisiones y sentir mucho miedo a un tiempo. Además, es una de esas actrices que por su aspecto físico podría hacer perfectamente escenas de adolescencia y a la vez de la Ruth actual, embarazadísima. El papel le supondría el Goya y el Fotogramas de Plata a la mejor actriz, y consolidaría definitivamente su carrera. Las críticas dirían algo como: "Dolera explora los perfiles ambiguos y dramáticos de su personaje con madurez y solvencia, superando así la debilidad del texto del que nace la película, una de esas infames novelillas de autoedición".






-Bruno podría ser Leonardo Sbaraglia, un actor excelente que debería llevar a cabo una interpretación sugerente y contenida, puesto que se trata del personaje más vacilante y atormentado; a lo largo de su carrera ya ha dado suficientes muestras de su dominio del oficio, así que no habría problema. Seguramente le negarían el Goya al mejor actor, por ser ya bastante conocido, lo que provocaría la unánime indignación de la prensa especializada, que destacaría "un trabajo lleno de complejos matices que enriquecen la debilidad con que se trata al personaje en esa novelilla infame de autoedición". Pero se llevaría algún premio de la unión de actores, o similar.




-Con Helga tengo un problema, y es que adoro a ese personaje, pienso que es el más interesante de los tres, aunque su punto de vista se halle ausente y debamos conocerla a través de la mirada de los otros. El problema, digo, es que la persona que encuentro como modelo no es actriz, que se sepa, y no encajaría por la edad. Pero el caso es que debería parecerse a esta mujer:





Pues sí, Bimba Bosé, tan ocupada con su moda y sus cabriolets, pese a lo cual, de ser ella, ganaría el Goya a la actriz revelación por su "excelente composición de un personaje con muchas capas, que sin embargo no aparecen en el guión, lastrado por la debilidad de esa novelilla infame de autoedición".


-Y por último (ya que reseño los más importantes), el portero o guardián de Las Torres, tan amable, críptico y escalofriante a un tiempo (al menos eso es lo que intenté, vaya). Aquí no hay dudas: Emilio Gutiérrez Caba.

Que se llevaría el Goya al mejor actor secundario al conseguir "hacernos sonreír y a continuación inquietarnos con un simple gesto, elevando a la categoría de principal un personaje arrumbado en la debilidad de la infame novelilla de autoedición de la que surge".

El director no se me ocurre, tendría que ser una mezcla entre Isabel Coixet, para el intimismo, y un Bayona, para la pequeña intriga. Aun así, fuese quien fuese, se llevaría una demanda por haber traicionado el espíritu de esta "poderosa novelaza de autoedición", así que mejor no pensarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario