domingo, 5 de julio de 2009

"Guitarras y tambores", de Cola Jet Set. La chispa de la vida.

Imagine el amable lector o la amable lectora a un abogado desesperado. Sé que es difícil, porque los que suelen estar desesperados suelen ser los terceros por la actuación de los abogados, pero en este caso apelo a vuestra condescendencia y os pido que os imaginéis al susodicho como un currante más por cuenta ajena, y que ese día en cuestión, por razones que sería penoso relatar, se encontraba sometido a un estado notable de estrés, maltratado y presionado por las exigencias de las fechas de vencimientos y las actitudes de los numerosos incompetentes que en el mundo hay, cuya única habilidad conocida es la de eludir las culpas y transmitírselas a otros. Pues bien, hallábase nuestro héroe en tal tesitura, trabajando fuera de jornada, sólo en una oficina llena de libros añejos, amenazadoras torres inclinadas de expedientes y ácaros como cocodrilos, cuando su estómago se retorció por los nervios, su corazón se aceleró y un pudoroso asomo de lágrimas hizo inoportuna presencia. Pero todavía quedaba mucha faena por terminar, así que no había otro remedio que sortear las ansiedades y seguir adelante. Abrió el Explorer y buscó en youtube algún vídeo de un grupo del que había leído algunas cosas y que -intuía- podía gustarle. Encontró algo, se puso los cascos y escuchó esto:



Y cuando terminó la puso otra vez, y luego otra, y buscó unos cuantos temas más, y de repente la oscura oficina se convirtió en una fiesta pop llena de globos, extraños licores, meriendas desaconsejables y música maravillosa. El abogado se imaginaba en ella, cual Peter Sellers, junto con su chica vestida de Jeanette y su perrilla Betty -anda, se llama igual que la mía- con una camiseta de Barbarella. Durante toda la tarde esas canciones lo estuvieron acompañando y lograron que cruzase esa línea hacia "el otro lado", el más agradable de la vida, esa línea que uno busca a veces como un horizonte perdido y se desespera cuando no aparece o sientes que no te quedan fuerzas para alcanzarla.


Salió del trabajo, ya de noche, cruzó la calle, entró en el FNAC y compró el disco. Hubiera sido más sencillo bajarlo, claro, pero apoyar a esta clase de artistas es un acto moral de respeto y agradecimiento que en modo alguno debe soslayar un caballero. 'Guitarras y tambores' es el segundo álbum de Cola Jet Set (o La Cola Jet Set, vamos), publicado en Elefant, ese sello que bien merecería una estatua en plaza pública que sustituyese, pongamos, a las de Franco. Se trata de pop sesentero, sencillo y agradable, de inmediata pegada pero largo recorrido. No hacen nada quizá excesivamente innovador (y quién lo hace, me pregunto... desde luego que no los que más presumen de ello), pero son excelentes artesanos en lo suyo: las buenas canciones con estribillo memorable. En alguna entrada anterior me lamentaba de que este movimiento pop, esta especie de tribu urbana desprejuiciada y reivindicativa de sus iconos tan aparentemente contracorriente, no me haya pillado a los veintipico años: me habría sentido reconfortado y bien acogido en ese lugar. Con el tiempo la escena indie (por entendernos, ya que ese calificativo está cada vez más en cuestión) ha ido superando atavismos y ya no es necesario, para ser auténtico, fumar mucho, lavarse poco el pelo, vestir de cuero negro y soltar temas de siete minutos en los que el amor maldito e imposible produce mucho dolor y se nos cuenta con poesía de baratillo, caligrafía de mal lector (vid. Nacho Vegas o Bumbury), voz rota y ademán de "estoy en el mundo para haceros un favor". Todos esos "poetas urbanos" que suelen citar mucho a Leonard Cohen deberían aprender de él, en primer lugar, su sentido del humor, su ironía -que empieza por aplicarse a sí mismo- y, sobre todo, su formación lectora. Hace falta darse un paseillo por la literatura antes de lanzarse a escribir versos de desamor ruinoso. Claro que la escena de rock-pop de cantautor actual prefiere prescindir de tan molestos y lentos aprendizajes y sustituirlos por una buena foto de perfil con gafas oscuras, ademán resacoso y cigarrillo humeante. De ahí que resulten tan acertadas las declaraciones de Alicia, una de las chicas de La Cola Jet Set, cuando define el grupo como "punk" en cuanto a su actitud: tiene razón, nada más irreverente en estos tiempos que lo que ellos hacen. Hay que tener arrestos para titular una canción "Subidubi", sólo por ello ya me hubiese lanzado a comprar el disco. Reivindico el "subidubi" como ideología, quizá aderezado con unas gotas de "parapapá". Y lo hago yo -puesto que soy el abogado del inicio de esta entrada, sorprendido/a lector/a-, que paso buena parte de mi vida en el universo del "mireusté".

Además, el tono de este grupo presenta cierta afinidad con mis "Cherry Sisters" de la nouvelle "El hombre que espera", que el impaciente lector/a econtrará disponible este verano.

"Guitarras y tambores" está lleno de buenos temas, la mayoría firmados por Felipe, ex Fresones Rebeldes. Indagando un poco en la vida y milagros de esta gente encantadora -aquí los vemos en la portada de la revista Plástica, no me digáis que no los querríais en vuestra fiesta de cumpleaños- resulta que me han sorprendido sus edades, por encima ya de los treinta y en el caso de Felipe, más cerca ya de los cincuenta. Puede parecer intrascendente, pero no lo es. Conocer este tipo de cosas te reafirma en eso de que "otro mundo es posible". En el caso de él, resulta que desempeña un trabajo burocrático que alguna semejanza tiene con el mío, y me parece maravilloso que en sus ratos libres, además de ser padre, escriba estas canciones excepcionales. Sé por experiencia a lo que se dedican otro tipo de personas en sus ratos libres. Por eso es de agredecer que Felipe, Ana, Alicia, Cris y el batería, cuyo nombre no recuerdo -nada personal, es que no tengo el disco a mano-, nos hagan la vida más feliz a través de su arte. "El sueño de mi vida", "Durará", "Dulce despertar" o el propio "Suena el teléfono" son pequeñas joyas de girly-pop desenfadado, pero el disco también incluye sorpresas como la balada discretamente oscura "Prometiste volver" o el instrumental "Cola jazz vals" -que no se te puede quitar de la cabeza-. Y pensar que este extraordinario grupo pop se quiso presentar a Eurovisión, pero en vez de ellos se escogió a esa especie de muñeca de cera con voz de General Patton...


Pues eso, amigos/as, que si os apetece escuchar música pop revitalizante, "Guitarras y tambores". (Y si lo que os apetece es literatura intimista con toques inquietantes, Casoledo... que no está la vida para perder oportunidades publicitarias).

Aquí os dejo otra versión de 'Suena el teléfono', pero en vivo. Que suene y requetesuene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario