viernes, 11 de septiembre de 2009

"Deseo de ser punk", de Belén Gopegui. Subamos el volumen.

Excelente novela, de las que no te dejan salir ileso de la lectura, de las que abren una grieta en tu mundo que te coloca ante la decisión de taponarla rápidamente o hacerla más grande, para ver qué hay al otro lado de la pared. Algo así le ocurre a Marina, la narradora, adolescente de dieciséis años para la que todo cambia de repente cuando el padre de una amiga suya fallece. O eso deducimos, porque lo cierto es que ni ella misma sabe lo que le pasa; tan sólo que de un día para otro dimite de la vida rutinaria y derrotada del instituto, del futuro que la conduce a algo similar o quizá peor que lo que han conseguido sus padres: la indiferencia, el miedo permanente al desempleo, la sensación de no ser nadie, de no reconocerse, de haberse adaptado a una música vital simple y acomodaticia, como reproducida al dictado. Marina necesita encontrar su música, porque no la tiene, y cuando por fin lo hace desea hacer algo con ella, un "atentado musical" a volumen bien alto que despierte el pensamiento de algunos, pocos o muchos.

El rock como metáfora violentadora de conciencias, como mensaje político o mero grito más explicativo que reivindicativo. "Interrumpo la emisión para subir el volumen de vuestros receptores y que nuestra angustia os entre por las orejas", escribe Marina, y a uno le dan ganas de ingresar en su comando unipersonal y difundir el mensaje.


Belén Gopegui es un verdadero mundo aparte en la narrativa española. El criterio bienpensante de los que mandan en esto de la cultura nos dice que cualquier atisbo de reflexión sobre las tensiones entre lo colectivo y lo privado como las que alientan los libros de esta autora deben etiquetarse en una "literatura de compromiso" ya superada. Así es que merecen una buena recepción crítica en la que siempre se desliza un pero referido a su propósito supuestamente panfletario. En cambio, las novelas que reproducen y legitiman el sistema capitalismo-androcentrismo (valga la redundancia) parecen resultar ajenas a la política, cuando no hacen sino apuntalarla, aunque vayan disfrazadas de entretenidas historias de detectives o cultísimas indagaciones en la historia. Si por algo se libra Gopegui de la demonización es por su extraordinario dominio de la técnica literaria, poco reproche merece la calidad de sus propuestas, aunque irriten a más de uno, quizá a causa del peligro que suponen para la conciencia ciudadana, tan satisfecha de sí misma y a la que sobra y basta con ser alimentada de vez en cuando mediante alguna campaña solidaria.


Claro que, como autora, puede que esté más acertada en unas ocasiones que en otras, o que los temas que trata y las historias que cuenta exijan demasiada explicitud. "Deseo de ser punk" ha de contarse sin duda entre sus mejores aciertos. Hay algo que destaca en la novela, y que la emparenta con aquella primera "La escala de los mapas", y es el estilo, la inteligencia y la belleza discreta de sus metáforas, ideas e imágenes. Ésta es una obra que ha requerido un trabajo extraordinario con el lenguaje, que finalmente resulta tan inverosímil como eficaz. No pretende Gopegui imitar el habla de las chicas de dieciséis años, sino interpretar verbalmente su pensamiento. Y así resulta una suerte de monólogo lleno de idas y venidas de lo profundo a lo banal, del dolor al humor, ninguna de sus anteriores obras tenía tanto sentido del humor. Marina nos divierte, nos emociona, y nos hace pensar. Como suele decirse, el que o la que pueda que venga y lo mejore, incluido Salinger. El mercado editorial ya se ha encargado de etiquetar a esta obra con referencia a "El guardián entre el centeno". Pero tan sólo el tono nos la recuerda. Más que de la angustia de los adolescentes, nos habla de la angustia de todos nosotros.



Y qué podemos hacer. Pues está claro: encontrar nuestra música, compartirla con otros, subir el volumen, y que el sonido traspase el estudiado silencio de los que dirigen nuestras vidas.

2 comentarios:

  1. Conocí a esta chica hace muchos muchos años por amigos comunes y nunca he leido nada suyo...supongo que es el momento de hacerlo ya que supongo que la visión de alguien de mi generación puede resultarme muy interesante.

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  2. Sí, es muy recomendable. Para mí mí las mejores son las más representativas de dos etapas en su literatura: 'La escala de los mapas', "La conquista del aire" y esta última, que de alguna manera concilia ambas. Qué interesante que la hayas conocido.Saludos

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