viernes, 18 de septiembre de 2009

Los placeres analógicos.

Hubo un tiempo en que, cuando ibas a una ciudad distinta a la tuya, llevabas apuntada la dirección de una tienda de discos de la que tenías vagas noticias. Entrabas en ella y empezabas a curiosear los álbumes con dedos nerviosos. Más tarde, con los CD's, ya empezó a cambiar la cosa, pero aun así seguías disfrutando del descubrimiento repentino de un título que llevabas tiempo buscando, o de la adquisición de una novedad de tu artista favorito. Llegabas a casa y examinabas la carátula, los títulos de crédito de cada canción, las bromas ocultas en los textos de agradecimiento, las fotografías del libreto, que complementaban la música y componían una obra total. Después había un goce añadido, el de prestar, grabar o intercambiar de mano en mano tus pequeños tesoros, con eruditas disquisiciones sobre tal o cual canción, o sobre el álbum entero, porque existía un componente artístico inequívoco en la concepción del mismo: no daba igual donde terminase la cara A y con qué tema empezase la B, y algunas obras estaban concebidas como expresión conceptual de una misma idea o atmósfera, aun desarrollada en diez cortes. De ese modo se disfrutaba la música no hace mucho tiempo.



No quiero extenderme en este momento acerca de las causas y motivos de todo ello, me reservo para una entrada futura en la que, entre otras cosas, examinaré un lector de e-books al que he tenido acceso. Me limito por el momento a reflejar mis humildes placeres analógicos:




-La vuelta a los discos: por ejemplo, me he hecho últimamente un regalo estupendo, la reedición ampliada, con cantidad de extras y temas nuevos, de parte de la discografía de Saint Etienne. Aquí están los CD's, ya daré la lata sobre ellos en otro post.






Mirad qué bonito es el interior, y cada uno va con su cuaderno de textos, créditos, entrevistas, etc.:





-Los libros: ahí están, siempre, entre mis mejores amigos:





-La escritura a mano: necesito hacerlo así, para escribir directamente en el ordenador ya está el trabajo alimenticio. La primera versión debe salir directamente de la mano, de un bolígrafo azul tinta, y alguno de los cuadernos chulos que me traigo de los viajes; tiene que ser lenta, costar esfuerzo, requerir tachaduras y una elección reflexiva de cada frase, y de la música que las encadena. Como dice la narradora de "Deseo de ser punk", a la que me he referido antes, los discos y los cuadernos se acaban, un mp3 o la pantalla del word no se acaban nunca. Por cierto, recomiendo a todo el mundo los nuevos colores de los cuadernos moleskine de tamaño cuartilla (no el famoso taccuino), azules y rojos, son estupendos. Éste es el manuscrito de "Apuntes para una biografía del profesor Faure", en el que trabajo bien que mal.




Así es que uno se quita gastos de otras cosas, como la ropa o los numerosos dispendios que proporcionan lustre social, y lo dedica a estos pequeños placeres que ayudan a sobrevivir, y que se acaban haciendo imprescindibles.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado este post. Los discos menuda joya, los dientes largos y muy interesante lo de los cuadernos escritos a mano.

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  2. Bueno veo, que andas confuso con la plantilla a utilizar, si te sirve de algo decirte que me gustaba mucho más la anterior, era muy personal y original... pero vamos que te seguiré visitando de todas formas, aquí el que manda eres tu... Sobre el placer analógico, decirte que yo también soy un nostálgico, en especial de los vinilos... conservo unos 300, entre los que están todos los álbumes de The Smiths (edición original)Pero al mismo tiempo soy un amante de las nuevas tecnologías, hoy en día no sabría hacer nada sin mi ordenador, que se ha convertido en mi mejor amigo, y por supuesto mi linea de internet, que me permite acceder a todo un mundo de posibilidades, como escribir aquí...

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  3. Gracias, Wodehouse.Y gracias, calamarin, aprecio tu opinión, lo de las plantillas exige una explicación un tanto vergonzosa. cuando me agobio por la falta de tiempo para dedicar a esos "placeres analógicos" desarrollo la idea absurda de que si "redecoro" el blog, cambio de bolígrafos o de cuadernos o de lugar y hora para escribir, todo ello supondrá una especie de renacimiento y a partir de entonces podré dedicarme a ello con más continuidad. El resultado es que la habitación cada vez está más fea, el tiempo en que puedo estar en ella es el mismo, etc., etc. Me llamo Francisco y soy un neurótico...
    En cuanto los discos, qué envidia, y nada menos que los álbumes de los Smiths (yo también tengo casi todos en vinilo). Ahora los están reeditando, pero ya no es lo mismo. Tienes razón en lo de que todo es compatible, la tecnología nos ha transformado la vida a mejor en muchos sentidos. Dentro de poco escribiré sobre los e-books, que me parecen una revolución extraordinaria. En fin, el caso es disfrtuar de todo, y ser razonablemente felices.

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