jueves, 1 de octubre de 2009

UCDP

Estas siglas no pertenecen a un partido político, aunque ahora que lo pienso bien pudiera tratarse de "Unión de centro de Derechas Progresista", que es lo que intentan ser la mayoría de ellos, un poco de todo, según convenga en cada circunstancia.
Se trata, y discúlpeseme que me ponga tan absurdamente misterioso, del título escondido en siglas de mi segunda novela larga. La estoy acabando en estos días gracias a inconfesables malabarismos, horas de sueño y bastante indecisión, angustia y nervios. Quiero moverla un poco en el mercado y la primera oportunidad es un premio en el que ya comenté que tengo tan pocas esperanzas como grande es la excusa que me proporciona para sentarse de una vez y expulsar esta historia que me acompaña desde hace varios años.
Supone para mí algo diferente de todo lo que he hecho hasta ahora. una estrategia narrativa completamente distinta, en la que son los hechos los que tiran de ella, y no tanto el lenguaje. En "Los nuevos" pasaban muy pocas cosas, y el efecto de lo que pasaba en los personajes se analizaba minuciosamente. En UCDP hay un argumento o historia que va avanzando, y el análisis cede un tanto frente a la descripción de lo que sucede. Si esto acerca el libro a una lectura más asequible y géneros como el thriller legal, que es de lo que trata, me parece perfecto. Sólo sé que llevo mucho tiempo conviviendo con los personajes, asaltado por las escenas en cualquier momento del día, y necesitaba entrar ahí. Quizá representa mejor lo que soy y lo que quiero hacer en este momento. Hay una parte de mí que admira el arte literario de los grandes como el maestro Henry James, y otra parte que podríamos denominar "ciudadana" interesada en reflexionar sobre el mundo que me rodea y, sobre todo, tomar partido. Me repugna ese tópico que suelen utilizar muchos artistas: "mi trabajo no consiste en dar respuestas, sino en plantear preguntas". Está tan manido que cuando lo oigo dan ganas de vomitar. ¿Y entonces quién demonios propone respuestas en este mundo? Los políticos, claro, y los demás, en nuestro ámbito, nos limitamos a crticarlo todo generalizadamente formulando "preguntas". No estoy de acuerdo. En este libro señalo el mal con el dedo, y propongo, espero que una manera sutil y poco panfletaria, el bien. Lo cual me enfrenta a otro tópico moderno: "nadie sabe lo que es el mal y el bien". Estamos de acuerdo si los consideramos como conceptos, pero no tanto cuando hablamos de personas "que hacen el mal" y personas "que hacen el bien", o que al menos se limitan a vivir su vida sin hacer daño a nadie. Esto existe, claramente, y en el simple contexto de trabajo nos encontramos a diario con ejemplos en uno u otro sentido.
En UCDP están muchas cuestiones que me atraen y me preocupan: una cierta manera de entender mi profesión, algún problema particular del proceso judicial, la vulgaridad y el infinito poder de los que manejan los hilos, la soledad y el camino difícil de los diferentes (en su más amplio significado), la violencia de género, el sexismo... Espero que nada de ello sea incompatible con la literatura. La verdad es que hasta el momento las cosas van mejor de lo que mis prejuicios esperaban. Espero acabar a finales de octubre, toco madera, porque si no me temo que podría dejarla aparcada sine die. Así empieza la cosa:
"La palabra “desaparecida” fue lo primero que Pablo vio en el cartel, al salir de la zona de embarque del aeropuerto, justo antes de reparar en que la imagen a que aludía le resultaba familiar. Estaba impresa en letras oscuras de gran tamaño, y debajo de ellas había un número de teléfono que reconoció al instante como el del despacho de su padre. Tiempo después pensaría en el extraño orden con que había ido asimilando los datos: primero aquella palabra, luego el número, y finalmente la fotografía de Coral, su hermana pequeña. Como si la mente hubiese rechazado aceptar esta última en semejante contexto, el de esas cosas terribles que sólo ocurren en las noticias, y en la vida de otros."
Esperemos que en breve pueda anunciar el final.

2 comentarios:

  1. 'La compasión por los animales está íntimamente ligada a la bondad de carácter y se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona.'
    (Arthur Schopenhauer)

    Casualmente tengo una gata que también se llama Betty, pero mi ocrazón es de "Coby" un mastín maravilloso.

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  2. Excelente frase, con la que no podemos sino estar de acuerdo, ¿verdad?
    Gracias por tu comentario y un achuchón para Betty y Coby (te guardaré el secreto de que tu corazón es más para el perro que para la gata, como has reconocido...).

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