domingo, 18 de octubre de 2009

Yo también tengo sueños en mi corazón (nainonainoná).




Mientras esperamos nuevo disco de "La Casa Azul", Guille Milkyway nos ha ofrecido el típico álbum para fans, "La nueva Yma Sumac", en el que recopila diversas versiones, rarezas, tomas en directo y remixes de algunos de los mejores temas de su último título, "La revolución sexual". Merece la pena porque incluye unas cuantas canciones que tocaba en directo, y nos permite revivir felices momentos a lo que tuvimos la suerte de asistir a sus maravillosos conciertos. Por ejemplo, las versiones de "I want you back" de Jacko y Los Cuatro Estraperlistas, perdón, de los Jackson Five, "Señora", de Serrat, o sobre todo el "Love is in the air" que marcaba el punto más alto de despiporre en el show, con todos, hasta los de edad provecta como el que firma, desmelenándonos en una apoteosis de felicidad, diversión y euforia. Vamos, Nuria y yo salimos de allí sudando y contentos.


Claro que Guille no para, y ha compuesto la banda sonora de "Yo también", esa película sobre la relación entre un chico con Síndrome de Down y una chica que, como todos, se encuentra afectada por otras discapacidades. El caso es que cuando salió el vídeo y conocimos la canción, quien más quien menos se quedó a cuadros. ¿Dónde está el pop naif de influencias sesenteras y japonesas? O más claramente: ¿esto qué demonio es?


A mucha gente le provocó inicialmente rechazo. Pero lo cierto es que la vas escuchando y de repente te sientes transformado: tus patillas crecen, te desabrochas un par de botones en la camisa que dejan ver una buena mata de pelo negro y un cadenón dorado, tu peinado se carda solo, y es asimismo color "piel de toro sin afeitar", te pones pantalones de campana, recios zapatos con un poco de tacón machorro y, para completar la cosa, te quitas un mondadientes de los labios y te lo sujetas allí donde el lóbulo de la oreja se une con tu cabeza. Ya estás listo para canturrear y bailotear "Yo también". Y que nos den veneno, que queremos morir. Allá va:




Este genial pastiche de rumba sentimental, entre Los Chichos y los New Romantics, nos muestra una vez más a Guille como un mitómano y un, a su manera, erudito de la música popular. Todo lo que hace tiene encanto, y esto no iba a ser menos. Además nos ha roto los esquemas, y la verdad es que te quedas con ganas de ver la peli.


Por lo demás, en la banda sonora también intervienen algunas de las mejores bandas de Elefant Records, ese sello que tan agradable nos hace la vida, frente a la mucha gente fea y triste que se esfuerza por jodérnosla. Encontraréis temas de The School, Camera Obscura, Souvenir o Fitness Forever.


Pues eso: una ocasión más para que aquellos que disfrutamos de esta clase de pop nos lo pasemos bien. Y que viva el amor.


4 comentarios:

  1. Pues a mi la canción me resulta de una calidad extraordinaria. Un buen músico es aquél que no se ciñe a un estilo, sino que es capaz de entrar y salir y jugar y divertirse con difernetes estilos. Los que no lo hacen es porqiue son limitados. Este Guille Milkiway siempre me ha parecido que hiciese lo que hiciese siempre tiene muy buen gusto y nunca cae en ridículo.
    Y es muy valiente porque es muy libre y hace lo que le da la gana y además se diviete!
    Muy bien.

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  2. A raiz de este post, he conseguido escuchar este disco y me parece un descubrimiento absoluto. Me lo descargué de internet con permiso de la sra ministra. Espero que no me lo tengas en cuenta, era la única manera de hacerme con el preciado disco ;)
    No sabes lo que me anima cuando voy en el metro oyendolo. Besazos.

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  3. Me alegro de que te guste, a mí también me hace mucha compañía en estos tiempos, además está ahí parte de la tropa de Elefant Records, que siempre transmiten un buen rollo estupendo.
    Por mi parte, no voy a denunciarte al teléfono secreto del ministerio, todos tenemos algo que ocultar (y yo mucho, me temo)... el caso es que disfrutar de la música y descubrir artistas nuevos puede llevarnos a comprar su obra en otras ocasiones, y eso es lo importante. Seguro que cuando vas en el metro te sientes como si te encontrases en la costa azul con un cóctel en la mano.

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  4. Pues te confesaré que esta mañana, hacía una bonita mañana soleada al salir de mi trabajo, los aledaños de la plaza de toros era un hervidero de gente que frecuentaban un montón de puestos de feria de artesanía. Yo no me sentía nada festiva. Al revés, me sentía muy triste y cansada y al ver el contraste me siento más sola y triste. Al volver a casa en vez de hacerlo en metro iba en el asiento trasero del coche de mi marido que me miraba escrutadoramente a través del retrovisor, confundido por mi mutismo que llevaba durando demasiado rato. Al tiempo iba hablando asuntos laborales con un compañero que iba en el asiento de su lado.
    No quería llorar, pero las lágrimas se me salían solas. Iba escuchando música por los cascos y he cambiado a la Casa Azul y me he sentido mucho mejor, al menos he parado de llorar.
    Es un buen bálsamo. gracias, besos.

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