lunes, 21 de diciembre de 2009

'Minuto de silencio', un Siegfried Lenz menor.

Siegfried Lenz es uno de los grandes narradores en lengua alemana, poco traducido sin embargo al castellano a pesar de haber escrito una de las novelas fundamentales del siglo pasado, "Lección de alemán", donde con un lenguaje denso e introspectivo reflexionaba sobre la autoridad, la infancia y el arte como cauce de libertad y contestación, todo ello alrededor de una anécdota mínima, concretamente una redacción escolar sobre "la alegría del deber" que debía realizar el personaje protagonista, y que ponía en marcha los mecanismos de su memoria.


Nos encontramos ahora con esta obra reciente de un autor que en la ancianidad retoma la infancia como leit motiv narrativo; en esta ocasión es el recuerdo de un amor profesora/alumno y su trágico desenlace lo que sustenta una novela de prosa elegíaca y abundantes digresiones que sobre todo se detienen en la descripción de la naturaleza, el mar como espacio en que se gana y pierde la vida, un mar gris, helado y amenazante, territorio de pubertad para un adolescente que descubre en ese entorno el amor, el deseo y el dolor por que todo se le escape.


La precisión del lenguaje y la emoción que transmite, a menudo mediante el empleo cabal de la alternancia entre primera y segunda persona, hacen al menos interesante una lectura que, sin embargo, se revela de escasa profundidad. Los personajes son apenas un esbozo, los hechos -desde el primer encuentro amoroso al referido desenlace- ocurren un poco porque sí, con excesiva facilidad o ligereza, lo que en parte resulta disculpable por cuanto los conocemos a través de la mirada del narrador -el chico- y se nos oculta el verdadero conflicto. Tal vez el autor quería simplemente hablar sobre el amor y la pérdida, pero lo cierto es que las circunstancias que lo justifican aparecen demasiado forzadas, y la voz literaria -de indudable calidad- se presenta coja, por poco creíble. La elección de tocar ciertos temas a través de una relación afectiva profesora/alumno habría requerido, a mi entender, de otro tratamiento. Podemos sustituir a la profesora por la madre de un compañero de colegio y nada habría cambiado. Pero es evidente que una y otra representan situaciones muy diferentes.


Quizá el lector español se ha perdido buena parte de la mejor producción de Lenz, y sería deseable que se tradujese. La verdad es que este "Minuto de silencio" se nos hace un hiato excesivamente largo entre la grandeza de "Lección de alemán" y la escasa altura de esta nouvelle que no obstante debemos saludar como una llamada de atención sobre la excelencia de este escritor apenas conocido en nuestro país.

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