miércoles, 2 de diciembre de 2009

'Segundo matrimonio', de Phillip Lopate (Libros del Asteroide). Relatar la nada.

La editorial Libros del Asteroide es una de esas iniciativas independientes que reciben toda clase de parabienes acerca de su labor. Consiste ésta en realizar excelentes ediciones de libros que en otros países han tenido buena acogida o clásicos más o menos deconocidos en este país. Desde el punto de vista estético los volúmenes son una maravilla, sencillos y manejables pero realmente bonitos. Lo que ocurre es que tales elogios deberían atemperarse de acuerdo con la calidad de su catálogo, a fin de cuentas los riesgos que asumen son mínimos, pues ya apenas quedan editores que se ocupen de lo que ha sido su trabajo connatural a lo largo de la historia: descubrir talentos, ofrecer al público los clásicos del futuro. En España, sin embargo, cada vez hay más empresas que se encargan de vender clásicos del pasado con un envoltorio bonito, y la clave, insisto, es que tanto los libros como los autores realmente lo sean.
Tal vez tengo mala suerte, pero la verdad es que cada vez que me acerco a esta editorial, me tropiezo con verdaderos truños que no merecerían siquiera salir del cajón del escritor, como meros tanteos. "Segundo matrimonio" vuelve a ser uno de esos casos. La editorial nos había presentado con anterioridad "El mercader de alfombras", de este mismo autor. No llegué a leerla, pero una lectora fiable -Nuria, quién puede haber más fiable, con su visión-radar para apreciar detalles que a otros se nos pasan desapercibidos- me comentó que era una buena novela. Al parecer, tras ella, el autor abandonó la ficción durante muchos años, hasta que de repente se sentó a escribir el libro que reseñamos.
Tales antecedentes ayudan a entender que esta obra pueda tener algo de íntimo desahogo, se trata de una nouvelle de poco vuelo, mal construida, arbitraria y llena de personajes de cartón piedra. Como si fuese un simple borrador sobre el que escribir un drama romántico para el cine o una sit-com televisiva. La historia gira en torno a una cena ofrecida por un matrimonio aparentemente perfecto. Sus amigos y familiares aparecen esbozados con apuntes bastante interesantes, e incluso interactúan en escenas de tensión narrativa -discusiones, flirteos- que prometen alguna clase de evolución o desenlace. Al final, sin embargo, todo se resume en una discusión matrimonial, cuando los invitados se van, donde sale a la luz una infidelidad pasada.
El argumento es tan legítimo como cualquier otro ahora, en el siglo veintiuno, cuando todo ya ha sido leído, escuchado o visto cientos de veces. El valor que esperamos encontrar en una novela se encuentra en los detalles, el tratamiento, las ideas que se agazapan tras cada párrafo, una escena original o conmovedora, un personaje resulto con profundidad, que nos ilumine aun brevemente en nuestras oscuridades. Nada de ello encontramos en un libro irritante, escrito con impulso pero zanjado con desgana. El 'segundo matrimonio' al que se refiere el título podría ser tercero, quinto o incluso primero; no hallamos aquí una exploración lúcida de los sentimientos matrimoniales, ni del impacto de la infidelidad. Esta novela es el esbozo de un historia.
Tras lo desalentadora que me resultó "La educación de Oscar Fairfax" añado "Segundo matrimonio" a la mala mercancía -bien envuelta- de este sello editorial. Aún sigo confiando en ellos, pero quizá deberían escoger lo mejor de los mejores y no, simplemente, cualquier cosa de los mejores. Otra vez será.

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