domingo, 20 de diciembre de 2009

"Las próximas cosechas", de Fran Gayo. Prados y niebla.



No quiero parecer un chauvinista con vaso de sidra y madreñes, pero los asturianos tenemos mucho arte (haaala.... y yo voy y me incluyo).



Mus, el anterior proyecto musical de Fran Gayo, junto con Mónica Vacas, ha escrito las mejores páginas de cierta música popular de los últimos decenios. Al decir "cierta" me refiero a un pop sensible, delicado, que parecería trasladar la técnica pictórica de la acuarela a la producción mediante arreglos vocales -en un idioma asturiano susurrado- y sonoros sencillos pero extraordinariamente hermosos. Canciones melancólicas o directamente tristes, para escuchar a solas o acompañado -de alguien que te quiera, mejor- y con la atención más o menos intensa, pues de ambas formas se disfrutan. Son el grato ruido de fondo de nuestras tareas más importantes (suelen arrullarme en mis madrugones literarios, antes de ir al trabajo), pero también merecen una escucha ajena a interferencias. Sencillos en una primera apreciación, tras la que uno reincide y se va dando cuenta de su verdadera profundidad. Llevaba mucho tiempo fascinado por su último álbum, "La vida", y este año gracias a Itunes me he regalado los anteriores. Está siendo para mí el invierno de Mus, una estación bella y reflexiva.



Como he llegado tarde a esos discos, de los que hablaré largamente en una entrada posterior, cuando los haya asimilado bien, me he encontrado ahora con el primer álbum de Fran Gayo en solitario, "Las próximas cosechas", que he adquirido en la misma tanda. Un disco de ruptura, pero al mismo tiempo reconocible en sus mayores virtudes, en incluso de sonido cercano a Mus -como en el tema "Lo mejor, el final"-. Fran Gayo canta en castellano esta vez, con una voz apacible y matizada, letras de mayor densidad poética que en su obra precedente, y que soportan buena parte del peso de la composición. Es un disco sosegado que requiere varias escuchas para que todos sus temas te vayan ganando, y poco a poco lo consiguen, aunque alguno de ellos sea más inmediato: "Queridísimos amigos" -poderoso arranque-, "El invierno será bueno", "El primer salmo de la mañana" o "Las naranjas" devuelven o reafirman la fe en la música popular como portadora de belleza. Dentro de esos caminos nuevos en lo que empieza a transitar Fran Gayo -habrá que seguirlo, mercerá la pena- se encuentra este acercamiento al pop que consituye el primer single: "Economía de guerra".




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