27 de julio de 2009
'La dama de la furgoneta', de Alan Bennett (Anagrama). Historia de una grieta.
25 de julio de 2009
'La lluvia antes de caer', de Jonathan Coe (Anagrama).
Me acerqué a este libro sin haber leído nada de la obra anterior del autor, lo que me liberó del prejuicio en su favor relativo al cambio de rumbo temático y estilístico que al parecer supone con respecto a su trayectoria previa de escritor satírico y político. Agradezco, pues, esa ausencia de opinión, que da más valor a la que me inspirado la novela, tan positiva como que puedo colocarla en el podio de las mejores que he leído en este año complicado de mucho tiempo robado y poco para robar. 'VH1 Storytellers': Bowie, de cerca.
Lleva un tiempo desaparecido, la última vez que lo hemos visto fue en la presentación de la película de su hijo Duncan Jones, prometedor cineasta, y hemos leído rumores acerca de que podría estar retirado por una afección cardíaca. Sea como fuere, nos ha dado ya más que suficiente, pero uno no puede evitar pensar que personajes como él son eternos, y que tarde o temprano saldrá otro disco que añadirá un peldaño más de excelencia a su impresionante carrera musical. Para mitigar de alguna manera la orfandad en que nos dejan los silencios de los verdaderamente grandes, aparece este CD-DVD que contiene su actuación en el programa de televisión VH1 Storytellers, en 1999. 23 de julio de 2009
La otra Margaret Atwood.

quizá de las más grandes que en la actualidad podamos encontrar en las librerías, y tal vez esa condición, como suele ocurrir, ha oscurecido otras igualmente apreciables. Estos días me he acercado a la poeta, y el encuentro ha sido provechoso. 'La puerta' es su último poemario, y en él recorre, desde unos mismos parámetros estilísticos -verso libre y tono narrativo- diferentes objetos temáticos en cada una de sus secciones, desde el propio acto poético al encuentro con la naturaleza -imposible no recordar las eficaces descripciones paisajísticas de 'Resurgir'-, pasando por sus preocupaciones éticas y políticas -su posición en cuestiones de género, siempre rigurosa y nada dogmática- o algunas remembranzas de índole personal. En todos los casos se nos muestra una voz irónica, desmitificadora, pero a la vez compleja y audaz en la elaboración de imágenes y pensamientos. Atwood concibe la poesía, en realidad, como un elemento más de su quehacer literario, y no parece que precise de excesivas modulaciones al pasar de un género a otro. Reconocemos a la narradora en este libro, al igual que recordaremos a la poeta al leer cualquiera de sus novelas.Reparto imaginario para una película imposible.

-Bruno podría ser Leonardo Sbaraglia, un actor excelente que debería llevar a cabo una interpretación sugerente y contenida, puesto que se trata del personaje más vacilante y atormentado; a lo largo de su carrera ya ha dado suficientes muestras de su dominio del oficio, así que no habría problema. Seguramente le negarían el Goya al mejor actor, por ser ya bastante conocido, lo que provocaría la unánime indignación de la prensa especializada, que destacaría "un trabajo lleno de complejos matices que enriquecen la debilidad con que se trata al personaje en esa novelilla infame de autoedición". Pero se llevaría algún premio de la unión de actores, o similar.


Pues sí, Bimba Bosé, tan ocupada con su moda y sus cabriolets, pese a lo cual, de ser ella, ganaría el Goya a la actriz revelación por su "excelente composición de un personaje con muchas capas, que sin embargo no aparecen en el guión, lastrado por la debilidad de esa novelilla infame de autoedición".
-Y por último (ya que reseño los más importantes), el portero o guardián de Las Torres, tan amable, críptico y escalofriante a un tiempo (al menos eso es lo que intenté, vaya). Aquí no hay dudas: Emilio Gutiérrez Caba. 
Que se llevaría el Goya al mejor actor secundario al conseguir "hacernos sonreír y a continuación inquietarnos con un simple gesto, elevando a la categoría de principal un personaje arrumbado en la debilidad de la infame novelilla de autoedición de la que surge".
El director no se me ocurre, tendría que ser una mezcla entre Isabel Coixet, para el intimismo, y un Bayona, para la pequeña intriga. Aun así, fuese quien fuese, se llevaría una demanda por haber traicionado el espíritu de esta "poderosa novelaza de autoedición", así que mejor no pensarlo.
22 de julio de 2009
Francisco Nixon y Stuart Murdoch. Escritores de canciones.
Nació en Gijón, tiene mi edad y se llama Fran. Me gustaría que las coincidencias no terminasen ahí (bueno, yo nací en Oviedo, pero que quede entre nosotros... soy gijonés y punto, no removamos el pasado, yo a ti, amable lector/a, no te he preguntado...), y tener como narrador un talento parecido al suyo para escribir canciones. Su anterior disco, 'Es perfecta' ya era (casi) perfecto, pero con éste pocos reparos pueden ponerse a su excelencia. Comienzas a escucharlo y cuando acaba el primer tema dices "vaya, qué bueno", pero resulta que el segundo también lo es, y el tercero... y así hasta el último. En contadas ocasiones podemos decir lo mismo de un álbum pop. 'El perro es mío' resulta más variado que el precedente, y acierta en cada una de sus incursiones por distintos estilos, desde la canción de autor al hit tarareable, desde la música de baile a una especie de rumba aderezada con flauta (!!). Las letras están cuidadas, y sorprenden por el uso de un surrealismo humorístico bastante alejado de las pretensiones líricas de tanto sufridor existencial y maldito preescolar como hay en la música popular española. "Erasmus borrachas", de la que cuelgo el vídeo, debería ser un éxito de esos que aparecen en recopilatorios muchos años después como definidores de una época, pero hay muchas otras memorables: 'Inditex', 'Museo Británico', 'Nombres y teléfonos', 'Traficando', 'Brackets'... Lo difícil es dejar alguna fuera. El disco ya empieza con una melodía inmediata y una letra divertida: "Trabajas en Inditex/más guapa no puedes ser", y el resto no dejará de proporcionarnos momentos encantadores y refrescantes. Si en otra entrada hablé de Zazie como un cola jet, el disco de Nixon sería nuestra bebida favorita, esa a la que recurrimos en los momentos más agradables, para disfrutar a solas o compartir. Escucho también estos días (junto con lo nuevo de Wilco, pero eso es otro asunto) el primer proyecto en solitario de Stuart Murdoch, 'God help the girl', alma máter de Belle & Sebastian. En solitario pero excelentemente arropado por voces femeninas que dan forma a sus canciones en un tono algo d
istinto, pero no irreconocible, con respecto a los Belan. De hecho, esta obra nace de "The life pursuit", último álbum de su grupo -y uno de los mejores de todos los tiempos, dicho sea de paso-. Act of the apostle parece ser la semilla de lo que se ha concebido como banda sonora para una película aún por rodar; ya teníamos excelentes referencias de su capacidad para este tipo de planteamiento musical en Storytelling, pero el tono es diferente, mediante una aproximación al pop y al soul de los grupos de chicas de los 60-70's. Requiere quizá varias escuchas, al ser menos inmediato de lo habitual, pero no decepciona, puesto que este autor parece completamente incapacitado para escribir una canción mala. Además, tiene un aire añejo que lo hace especialmente agradable en tiempos de samples, relecturas hip-hop de viejos éxitos poperos y demás imposturas.
Dos excelentes discos para mejor pasar el verano. Innecesario resulta recomendar al siempre honesto/a lector/a que los adquiera legalmente, puesto que el artwork está bien trabajado (sobre todo en el caso del álbum de Stuart Murdoch, que contiene una suerte de sinopsis de la historia por rodar; es curioso, por cierto, que ambos autores recurran a parecidas ilustraciones de chicas en escenas cotidianas -y un poco surrealistas en Nixon-), y merece la pena tener por casa cosas bonitas, ¿no?, aunque luego nos lo pasemos al Ipod. Si no les damos un euro a los artistas no van a tener otro remedio que ganarse la vida desempeñando labores infames, yo qué sé, ejerciendo de abogados, o algo así...
Un escritor contento.
Porque he retomado el Faure, y aunque madrugar a las 5.50 es complicado, no nos vayamos a engañar (laborare stanca, decía el poeta), cuando completo mi trabajo literario diario luego no hay quien pueda conmigo, y el mundo es un lugar muy, muy bonito.
Tan bonito como esta canción de uno de mis grupos favoritos, que me gustaría compartir con los siempre gentiles lectores/as, como un guiño de optimismo.
Saint Etienne, 'Method of modern love':
Además, estoy leyendo una novela que, si no se tuerce en el último tramo, es una verdadera obra maestra, compleja, dulce y emocionante, "La lluvia antes de caer", de Jonathan Coe, en Anagrama. Os hablaré de ella.
Pop! Goes my heart... I can't lose this feeling.
Pocas cosas tienen el valor de hacerme tanta gracia y levantarme el ánimo una y otra vez, en cualquier circunstancia, como este vídeo con el que comenzaba la película 'Letra y música'. En él se pariodiaba mi adorado pop de los ochenta a través de un grupo imaginario llamado precisamente "Pop" en el que podemos ver a Hugh Grant en una especie de catarsis hortera:
Quizá fuese por afinidad, dado que el tono se asemejaba al de mi grupo pop igualmente imaginario de la nouvelle 'El hombre que espera', y tal vez de un futuro spin-off al que ando dándole vueltas, pero lo cierto es que aunque la película derivaba en clave de comedia romántica de lo más tópico (salvo por una segunda parodia de la cantante erótico-mística tipo Britney o Aguilera), esta pequeña pieza hacía que mereciese la pena. Desde entonces son muchas las ocasiones en que, de una manera un tanto vergozosa, Nuria me sorprende escuchando "Pop! Goes my heart" y moviendo el culo o haciendo el bailecillo de los puños, como arrancando una moto. Menos mal que mi mujercilla ya está acostumbrada a semejantes extravagancias...
No obstante hay algo que me exonera, y que de paso me hace bendecir el invento éste de internet como una manera inimaginable en mi juventud de sentir compartidos tus gustos, aun los menos presentables, como es el caso: resulta que esta canción se ha convertido en un fenómeno de culto, y abundan en internet vídeos amateur de gente que imita sus coreografías o construye otras nuevas, desde niños o adolescentes para las fiestas del colegio a solemnes invitados de una boda que sorprenden a la novia de tan inusual modo. Os invito a pasearos por youtube y si algún amable y alocado/a lector/a se atreve, que cuente conmigo para componer nuestra propia versión.
En fin, son demasiadas las cosas que nos indignan, enrabietan o entristecen como para despreciar aquellas que nos hacen reír, ¿no os parece?
'Zazie en el metro.' El mundo es un lugar loco, colorista y divertido.
Aunque había tenido noticia de esta película por referencias azuleléctricas, y con posterioridad la vaga noción de que se trataba de un título representativo del cine pop, ninguna expectativa podía prever tal estallido de imaginación y humor, que abruma a un espectador descolocado al principio pero en seguida atrapado por su propuesta y cómodo dentro de ella. Bien es cierto que la acumulación de situaciones surrealistas y desternillantes puede fatigar en el último tramo, pero también que muchas de sus escenas serán imposibles de olvidar: entre mis favoritas están el monólogo del tío de Zazie enredado en los hierros de la torre Eiffel, la persecución en la que se alternan refinados ejemplos de slapstick con la encantadora sonrisa mellada de la niña, el grupo de transeúntes que se susurran al oído lo indecible, o la aparición del policía transformado en figurilla filofascista con una proyección de matones a sus espaldas... Las recuerdo ahora y vuelvo a reírme, como haré con muchas otras que seguramente me pasaron desapercibidas cuando la vea por segunda, tercera o vigésimo quinta vez.Con independencia de su estética pop, tal vez propia de la época, los aciertos de su lenguaje cinematográfico, aun como crisol de modos y maneras preexistentes, perduran co
n tal viveza que los reconocemos en no pocos ejemplos de cine más comercial: desde las comedias alocadas de un Ben Stiller al surrealismo ibérico de la saga Mortadelo; pero también en ese filón de títulos que siguieron a "Aterriza como puedas", en los que determinados gags, como el de saltarse la coherencia espacio-temporal presentado a los personajes en situaciones iverosímiles, o el de llenar la pantalla de eventos risibles anexos a la escena principal, provocan incontables sorpresas y constantes golpes de humor. Humor irreverente hasta el extremo de que bajo sus bromas se asoma la crítica social, un puñado de temas escabrosos y hasta Sacha Distel, que surge del mobiliario urbano tras un cartel que lo anuncia a él, precisamente.8 de julio de 2009
El funeral de Michael Jackson. Whatever happens...

-La de un niño, el más pequeño de los tres hijos de Jacko, aferrando con la mano todo el rato un muñeco que representaba a su padre:

-El guante de lentejuelas en la mano de cada uno de los Jackson V:

-Jermaine Jackson interpretando a duras penas, pero excelentemente, 'Smile'. Quizá una de las canciones más hermosas que puedan escribirse.

-Jacko como siempre lo tendremos presente: saltando sobre el escenario con su ropa imaginativa y su gesto electrizante, genial, poderoso, invencible.

-Y, finalmente, recordar una de las letras de sus canciones ('Whatever happens'), para decirle:
7 de julio de 2009
'After Henry James'... la nada.
Dudaba si leer o no este libro maravillosamente editado por 451 ('After Henry James', VV.AA.), sobre todo porque, siendo el maestro uno de mis autores favoritos, tal vez mi opinión estuviese mediatizada por excesivas expectativas o insuperables prejuicios. La idea de la que nace el volumen es excelente: en los cuadernos de notas de James se apuntan brevemente ideas que con posterioridad podría desarrollar, aunque resulta imposible imaginar en qué medida y con qué extensión, pues no en vano algunas de sus grandes novelas comenzaron por un mero esbozo de tres personajes. Eso, y una de sus últimas entradas, en la que sugiere que alguien debería llevar a término esas ideas, parecen justificación suficiente para un proyecto como el que comentamos.5 de julio de 2009
"Guitarras y tambores", de Cola Jet Set. La chispa de la vida.
Y cuando terminó la puso otra vez, y luego otra, y buscó unos cuantos temas más, y de repente la oscura oficina se convirtió en una fiesta pop llena de globos, extraños licores, meriendas desaconsejables y música maravillosa. El abogado se imaginaba en ella, cual Peter Sellers, junto con su chica vestida de Jeanette y su perrilla Betty -anda, se llama igual que la mía- con una camiseta de Barbarella. Durante toda la tarde esas canciones lo estuvieron acompañando y lograron que cruzase esa línea hacia "el otro lado", el más agradable de la vida, esa línea que uno busca a veces como un horizonte perdido y se desespera cuando no aparece o sientes que no te quedan fuerzas para alcanzarla.
Salió del trabajo, ya de noche, cruzó la calle, entró en el FNAC y compró el disco. Hubiera sido más sencillo bajarlo, claro, pero apoyar a esta clase de artistas es un acto moral de respeto y agradecimiento que en modo alguno debe soslayar un caballero. 'Guitarras y tambores' es el
segundo álbum de Cola Jet Set (o La Cola Jet Set, vamos), publicado en Elefant, ese sello que bien merecería una estatua en plaza pública que sustituyese, pongamos, a las de Franco. Se trata de pop sesentero, sencillo y agradable, de inmediata pegada pero largo recorrido. No hacen nada quizá excesivamente innovador (y quién lo hace, me pregunto... desde luego que no los que más presumen de ello), pero son excelentes artesanos en lo suyo: las buenas canciones con estribillo memorable. En alguna entrada anterior me lamentaba de que este movimiento pop, esta especie de tribu urbana desprejuiciada y reivindicativa de sus iconos tan aparentemente contracorriente, no me haya pillado a los veintipico años: me habría sentido reconfortado y bien acogido en ese lugar. Con el tiempo la escena indie (por entendernos, ya que ese calificativo está cada vez más en cuestión) ha ido superando atavismos y ya no es necesario, para ser auténtico, fumar mucho, lavarse poco el pelo, vestir de cuero negro y soltar temas de siete minutos en los que el amor maldito e imposible produce mucho dolor y se nos cuenta con poesía de baratillo, caligrafía de mal lector (vid. Nacho Vegas o Bumbury), voz rota y ademán de "estoy en el mundo para haceros un favor". Todos esos "poetas urbanos" que suelen citar mucho a Leonard Cohen deberían aprender de él, en primer lugar, su sentido del humor, su ironía -que empieza por aplicarse a sí mismo- y, sobre todo, su formación lectora. Hace falta darse un paseillo por la literatura antes de lanzarse a escribir versos de desamor ruinoso. Claro que la escena de rock-pop de cantautor actual prefiere prescindir de tan molestos y lentos aprendizajes y sustituirlos por una buena foto de perfil con gafas oscuras, ademán resacoso y cigarrillo humeante. De ahí que resulten tan acertadas las declaraciones de Alicia, una de las chicas de La Cola Jet Set, cuando define el grupo como "punk" en cuanto a su actitud: tiene
razón, nada más irreverente en estos tiempos que lo que ellos hacen. Hay que tener arrestos para titular una canción "Subidubi", sólo por ello ya me hubiese lanzado a comprar el disco. Reivindico el "subidubi" como ideología, quizá aderezado con unas gotas de "parapapá". Y lo hago yo -puesto que soy el abogado del inicio de esta entrada, sorprendido/a lector/a-, que paso buena parte de mi vida en el universo del "mireusté".
Además, el tono de este grupo presenta cierta afinidad con mis "Cherry Sisters" de la nouvelle "El hombre que espera", que el impaciente lector/a econtrará disponible este verano.
"Guitarras y tambores" está lleno de buenos temas, la mayoría firmados por Felipe, ex Fresones Rebeldes. Indagando un poco en la vida y milagros de esta gente encantadora -aquí los vemos en la portada de la revista Plástica, no me digáis que no los querríais en vuestra fiesta de cumpleaños- resulta que me han sorprendido sus edades, por encima ya de los treinta y en el caso de Felipe, más cerca ya de los cincuenta. Puede parecer intrascendente, pero no lo es. Conocer este tipo de cosas te reafirma en eso de que "otro mundo es posible". En el caso de él, resulta que desempeña un trabajo burocrático que alguna semejanza tiene con el mío, y me parece maravilloso que en sus ratos libres, además de ser padre, escriba estas canciones excepcionales. Sé por experiencia a lo que se dedican otro tipo de personas en sus ratos libres. Por eso es de agredecer que Felipe, Ana, Alicia, Cris y el batería, cuyo nombre no recuerdo -nada personal, es que no tengo el disco a mano-, nos hagan la vida más feliz a través de su arte. "El sueño de mi vida", "Durará", "Dulce despertar" o el propio "Suena el teléfono" son pequeñas joyas de girly-pop desenfadado, pero el disco también incluye sorpresas como la balada discretamente oscura "Prometiste volver" o el instrumental "Cola jazz vals" -que no se te puede quitar de la cabeza-. Y pensar que este extraordinario grupo pop se quiso presentar a Eurovisión, pero en vez de ellos se escogió a esa especie de muñeca de cera con voz de General Patton...
Pues eso, amigos/as, que si os apetece escuchar música pop revitalizante, "Guitarras y tambores". (Y si lo que os apetece es literatura intimista con toques inquietantes, Casoledo... que no está la vida para perder oportunidades publicitarias).