viernes, 5 de marzo de 2010

Familia ¿numerosa?

De vuelta del paseo nocturno, solté el arnés de mi perrilla Betty en la puerta de casa, como siempre hago, y la dejé entrar corriendo. Estaba todo a oscuras, y ella avanzó hacia el salón, al final del pasillo, a la izquierda, como siempre hace igualmente. De repente, antes de entrar, se detuvo y comenzó a ladrar con mucha intensidad mirando un poco hacia arriba, dirigiéndose hacia algo sin duda bastante más grande que ella, y tratando de rechazarlo o espantarlo. Sólo lo hace de ese modo cuando se encuentra con un desconocido. Recorrí el pasillo con un nudo en la garganta. Encendí la luz, y no había nadie en ese momento. Pero... ¿hubo alguien segundos antes? ¿Qué fue lo que viste, pequeña Betty?


¿Estás realmente sola cuando te quedas sola en la casa?


7 comentarios:

  1. Hemos perdido ya casi nuestra parte animal que nos hace notar y presentir cosas que no podemos captar con los sentidos. Recuerdo que cuando era niño, normalmente al salir de la ducha, de pronto el silencio se espesaba hasta hacerse tangible, hasta notar que había una presencia tan densa ahí conmigo que podía percibirla físicamente. Con la edad he ido perdiendo esa capacidad intuitiva.

    ¿Estamos solos cuando estamos solos? No, por supuesto que no. Y los animales, al igual que notan el miedo de forma casi epidérmica, notan muchas otras cosas más ocupando el mismo espacio que nosotros.

    ResponderEliminar
  2. Sí, imagino que no estamos solos, pero como es una idea que me ha fascinado desde siempre y me provoca rechazo y atracción a un tiempo, casi prefiero que esas presencias lleven su vida o no-vida con discreción...

    ResponderEliminar
  3. Tal vez ellos también quieran que los dejemos en paz...

    Recuerdo historias de fantasmas cuando era un crío. En mi familia decían que el espíritu de un abuelo se había quedado en casa y bla bla bla. Bueno... yo nunca tuve miedo de mi abuelo. Nunca pensé que quisiera nada malo de nosotros. Tal vez sólo vernos. Sólo estar ahí.

    Pero no creo que si haya algo, sean los fantasmas a la vieja usanza. O tal vez sí. Pienso que los animales notan como presencias que se mueven en otros planos. Otras dimensiones del espacio, del tiempo, incluso dimensiones. Como si todo fuese un círculo infinito y simultáneo.

    Puf, me estoy poniendo esotérico. O esclerótico.

    ResponderEliminar
  4. Conozco gente que ha vivido esas experiencias y tenían la misma sensación, nada de miedo. Quizá yo no puedo verlos porque sí lo tengo, y no estoy preparado.

    Por cierto, Nemo, eres el único de los blogs que sigo al que me está vetado el acceso en el ordenador del trabajo. Es algo que me hace gracia, porque el mensaje que me aparece es este:

    "Content blocked by your organization
    Motivo:
    Websense la ha catalogado como: Sex. "

    Y yo me pregunto, ¿será que tus posts, leídos al revés, contienen ciertos mensajes de peligroso tono sexual, como ocurre con ciertos discos? Es que si no, no me lo explico.
    En todo caso creo que es un honor tener un blog "bloqueado por la organización". Seguro que al mío pueden acceder incluso en la Conferencia Episcopal.

    ResponderEliminar
  5. No deja de tener su gracia, porque creo que ni siquiera he incluído la palabra sexo en ningún post. Y debería hacerlo, al menos me reportaría más comentarios...

    ResponderEliminar
  6. Hola Francisco, a mi me pasa como a ti, me dan mucho miedo estas cosas, prefiero no ser tan sensible como Betty. A mi de pequeña me daban mucho miedo los cuadros de virgenes y cristos que había en la casa de mis abuelos, no me atrevía a mirar las paredes. Qué preciosa Betty.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  7. hola, Viola, para meterle más tensión al asunto ayer tuvimos la cerradura de la puerta de casa incomprensiblemente atascada, con Betty dentro a solas. Un cerrajero la consiguió abrir sin romperla. Es fácil volverse paranoico, así que voy a pasar de ello.
    A mí también me daban miedo ese tipo de imágenes religiosas que había sobre mi cama.
    Muchas gracias por ti visita

    ResponderEliminar