5 de marzo de 2010

Familia ¿numerosa?

De vuelta del paseo nocturno, solté el arnés de mi perrilla Betty en la puerta de casa, como siempre hago, y la dejé entrar corriendo. Estaba todo a oscuras, y ella avanzó hacia el salón, al final del pasillo, a la izquierda, como siempre hace igualmente. De repente, antes de entrar, se detuvo y comenzó a ladrar con mucha intensidad mirando un poco hacia arriba, dirigiéndose hacia algo sin duda bastante más grande que ella, y tratando de rechazarlo o espantarlo. Sólo lo hace de ese modo cuando se encuentra con un desconocido. Recorrí el pasillo con un nudo en la garganta. Encendí la luz, y no había nadie en ese momento. Pero... ¿hubo alguien segundos antes? ¿Qué fue lo que viste, pequeña Betty?


¿Estás realmente sola cuando te quedas sola en la casa?