viernes, 7 de mayo de 2010

“Una cuestión de prueba.” Peticiones y agradecimientos.

De un tiempo a esta parte he disminuido la frecuencia de entradas en el blog. El motivo obedece a una circunstancia, sobre todo, laboral: una serie de demandas masivas contra ciertas ordenanzas municipales que han sobrecargado el servicio jurídico donde trabajo de una manera notable (cobrando lo mismo, claro, que esto es España). Viendo reducido así mi tiempo, lo debo administrar como un alimento escaso, y el orden de prioridades está en la lectura que me sostiene y me equilibra y las reseñas de esos libros que voy leyendo. Quizá el blog, de este modo, se habrá hecho más aburrido para el amable lector o lectora, o quizá siempre lo fue, quién sabe. El caso es que sigo sorprendido por el puñado de gente que cada mes se asoma a estas páginas, y los que de algún modo se convierten en habituales. Para ellos va dirigida esta explicación de ausencias como una expresión de respeto y agradecimiento.

Ocurre además que estoy escribiendo mi segunda novela larga. Cómo hablar del asunto sin parecer un místico, un imbécil o ambas cosas... El caso es que, lo sabrá todo aquel o aquella que lo haya hecho, esto de por sí ya te pone bastante histérico. Comienzas a lo tonto, lo dejas mil veces, te asaltan muchas inseguridades, te deprimes y, al contrario, te sientes eufórico en un mismo día o incluso una misma hora; pero entonces empiezan a pasar los meses, un año, dos años, y la cosa cobra forma., resulta que sí, que aquello que tenías en la cabeza y a lo que dabas tantas vueltas puede ser posible.

Y de repente te encuentras como estoy ahora: abordando la última parte, los meses finales de un larguísimo trabajo. Qué miedo, qué nervios, ¿y si al final es un pestiño y las horas de desvelo no han servido para nada? ¿Y si lo he conseguido, y se parece en buena medida a aquella idea que me resultaba interesante hace dos años y medio, antes de escribir una sola línea?
Como un escalador que se encuentra a pocos metros de la cumbre, me siento más cansado que en toda la subida, y temo que una mala decisión arruine mi llegada. En eso estamos.

En fin, paranoias aparte, el título es “Una cuestión de prueba”. Tendrá alrededor de quinientas páginas y supone un cambio bastante importante en todo lo que he hecho hasta ahora. Tuve muchos prejuicios respecto a ella al principio -pensaba que se adentrarme en una suerte de thriller legal echaría por tierra mi modo habitual de hacer, cercano a la novela intimista o psicológica- pero los he ido venciendo. Para bien o para mal, representa de un modo cabal lo que soy y lo que pienso en estos momentos de mi vida. La primera, “Los nuevos”, sigue siendo mía cien por cien, pero la persona que ha escrito esta segunda ha crecido y evolucionado desde entonces, no sé si en la dirección correcta –espero que sí-.

Llevo tantos meses viviendo con estos personajes que se han convertido en una especie de amigos, y siento tristeza ante la posibilidad cercana de abandonarlos. Afortunadamente, la novela supondrá el inicio de una serie de títulos -aunque ahora no tenga fuerzas ni para pensar en ello-, así que irán desarrollándose conmigo. En “Una cuestión de prueba” los veremos nacer para la ficción, caer, levantarse, encontrarse y comenzar un camino juntos que ojalá sea largo.
Una vez acabada intentaré moverla por el mundo editorial convencional, y una vez concluida esa trayectoria previsiblemente estéril, la editaré yo mismo pero con bastante mejor difusión que la primera. La razón es que pienso que podría llegar a más gente. Y a este respecto, lo primero que haré será proveerme de unas cuentas copias editadas en formato libro –Bubok- para pasárselas a un reducido círculo de lectores/as cercanos, como si se tratase de una maqueta. Me gustaría compartirla también con alguna de las personas que han estado siguiendo el blog y con las que tengo contacto más o menos ocasional, y que estén interesadas en la lectura. Es otra manera de agradeceros el aliento que me habéis brindado en todo este tiempo (pienso en R. –no te va a gustar, me temo-, D., P.(W.), V., M.). Quienquiera que desee unirse, será bien recibido/a. En su momento os lo comentaré, y a los que no conozco en persona os pediré vuestra dirección para remitírosla; podéis fiaros de mí: no será utilizada para envíos publicitarios, visitas de vendedores de bayetas mágicas ni sesiones de tuppersex. Únicamente para la novela.
En fin, ya queda menos. Ahí está aquella cumbre imposible, y parece que se ha despejado la niebla. De todos modos, el camino ha merecido la pena en esta época de arduas tensiones en el trabajo y demasiadas decepciones personales. La novela me ha mantenido firme todo el tiempo, y espero haberla trabajado con esmero, en contrapartida.

Un buen libro es la preciosa savia de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida y, como tal, no hay duda de que debe ser un artículo de primera necesidad”, dice Florence Green, personaje de “La librería”, deliciosa novela de Penelope Fitzgerald que acabo de leer. Este que escribe no es ni mucho menos un maestro, pero confío en que “Una cuestión de prueba” se convierta en un artículo, si no de primera necesidad, al menos de segunda o tercera. Veremos.

6 comentarios:

  1. Oye, Francis, por favor...qué ilusión oir estas cosas. Cuenta conmigo para lo que sea, reservame una, aunque tenga que vender hasta mi ropa interior para adquirirla. No creo que la quiera nadie...XD
    Estoy en serio deseando que me la mandes...bss.

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  2. Enhorabuena Francisco, 500 páginas, yo quiero leerla! aunque triste tiene que ser una emoción especial terminar una novela.
    besos.

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  3. Wodehouse, Viola, mil gracias, cuento con las dos.
    Además, en vuestro caso, está garantizado el aprovechamiento del libro en el caso de que sea un truño: Wode puede utilizarlo de instrumento arrojadizo cuando se porten mal los hijos (excluyo al marido, soy un firme defensor del "concepto marido"). Y Viola puede prestárselo al Toby para afilar los dientes (a mi Betty le encantan los libros de tapa dura). Besos.

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  4. Fran, no tientes, que soy capaz de coger un vuelo ya para hacerme con un ejemplar. Y ya de paso tomar un café y poder charlar de 'Los nuevos', que sabes que hay pendiente una conversación.

    ¡¡Qué buena noticia!!

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  5. Ja,ja,ja...yo tambien soy defensora ocasional del marido, mientras no se porte mal...yo tengo suerte, pero a veces es un poco remolón...en casa. Pero es un sol.
    Los hijos son intocables, en esta nueva ley de educación y del menor...pero yo me salto el articulo 8.2 (relativo al lanzamiento de zapatilla desde una distancia de 5 metros y bastante posibilidades de acierto, siempre que esté desprevenido el "menor", que me saca dos cabezas...). de libros no pone nada así que por si acaso me lo tendre que "tragar", con suerte por mi parte. Bss.

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  6. Gracias Rafa, te la enviaré allá donde te encuentres. Espero que para finales del verano está lista. (No te va a gustar no te va a gustar pero espero que disimilues como un buen cabellero...)

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