domingo, 13 de junio de 2010

Libros, libros, librooooos....

Nada mejor en tiempos de crisis que quedarse en lo esencial, aquéllo que te proporciona oxígeno y agua para sobrevivir en cualquier intemperie. Los libros, vamos. Menos salir, menos cosas prescindibles, pero siempre libros, libros contra la incertidumbre, contra el tiempo, contra la vida, es decir, a favor de ella.

Ocurre además que en estos meses han ido apareciendo, como en una especie de conspiración favorable de las estrellas, nuevos títulos de mis autores predilectos. Vamos, hasta tal punto que estoy postergando su lectura intercalando otros por la impresión que tengo de que, después de ellos, tal vez no haya nada. Incluso escritores medio secretos que sólo publican cada ciertos años se han sumado a mi fiesta, así que no puedo evitar preguntarme si será que luego, tal vez con el e-book, se vendrá todo abajo. Lo cierto es que los valientes reivindicadores de la cultura gratis ya andan buscando por internet "descargas gratis" de títulos de moda o de no tan moda. Ya sabéis, amigos y amigas, esa gente a la que es imposible movilizar para cualquier otra cosa, y que no tienen incoveniente abonar lo que haga falta por toda clase de aparatos para obtener cultura gratis. En fin, allá ellos.


Así que voy a dedicar esta entrada a subir a lo alto de la montaña, poner las manos en jarras y contemplar el paisaje que me espera antes de reanudar el camino. Sirvan asimismo de recomendaciones para el amable lector o lectora, aunque a medida que vayan cayendo haré la reseña correspondiente, aunque estoy seguro de que estos precisamente no nos pueden decepcionar:

-"Habitación doble", de Luis Magrinyà, en Anagrama: quizá el único autor realmente imprescindible -aunque a él no le gusten estas solemnidades- del mundo editorial en español. Porque quizá es el único verdadero artista que nos queda, entiendiendo por tal aquel que concibe el libro como obra artística más que estrictamente "narrativa" o "ensayística". Estoy ya leyéndolo, y es una maravilla.


-"El amor verdadero", José María Guelbenzu, en Siruela: uno de nuestros mejores autores aparca su alter-ego de escritor policíaco para regresar a la gran novela. Esta promete una experiencia literaria de primer orden, con una historia acerca de la voluntad de que el amor sea verdadero, a lo largo de varios decenios que recorren la historia reciente de España. Es un libro grueso en el que vivir una buena temporada.


-"El libro de los niños ", de A. S. Byatt, en Lumen: continúa este sello ofreciéndonos exquisiteces a cargo de autoras imprescindibles. Si el de Guelbenzu es extenso, el de Byatt, de casi mil páginas, requeriría de una excedencia para permitirnos, de veras, disponer de tiempo para disfrutarlo con intensidad. Aun así me arreglaré, porquito a poco. También Alfagura continúa la tetralogía de la misma autora en torno al personaje de Federica Potter, un fresco excelente de la vida intelectual inglesa de los setenta. "Naturaleza muerta" es el segundo tomo, aunque el primero se me hizo pesado, intentaré abordar este segundo, que parece más interesante.


-Libros de relatos: han aparecido varios de lectura ineludible, "Once maneras de sentirse solo", con el que se completa la edición de la obra de Richard Yates, en RBA; la misma editorial prosigue con los libros de Alice Munro, "Secretos a voces", y en Anagrama, "Compañeras de viaje", de Soledad Puértolas.


-Otras dos novelas: "Que el vasto mundo siga girando", obra coral de Colum McCann, también en RBA (qué buen giro está tomando este sello), en torno a la Nueva York de los setenta; y una nueva distopía de la extraordinaria Margaret Atwood, "El año del diluvio", en Bruguera (qué lastima, en cambio, que desaparezca esta editorial), aunque antes leeré "Oryx y Crake" -todavía pendiente-, ya que al parecer se repiten algunos de sus personajes.



-Ensayo: "Metamorfosis de la lectura", de Román Gubern, y "Por cuenta propia", de Rafael Chirbes. El primero, sobre el famoso dilema Gutemberg/google y su implicación en el acto de leer, y el segundo una reflexión sobre su oficio de uno de nuestros escritores más notables. Mención aparte para "Pornotopía Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría", de Beatriz Preciado, una voz fundamental en el pensamiento actual por lo original, agerrida, sorprendente. Una bomba intelectual de lectura necesaria, aun para discrepar. He dicho mención aparte porque Betty nos ha destrozado el libro, Nuria estaba con él y ha tenido que interrumpirlo, vamos a comprarlo otra vez, ay ese ramalazo fascista de mi perrilla...

-Y como traca final, "Nocturnos", de Kazuo Ishiguro. Aquí es donde ya no puedo creer en las casualidades, puesto que mis autores vivos favoritos son Ishiguro-Magrinyà-Guelbenzu... ¡Y todos han publicado en un par de meses! Nuri está ahora con 'Nocturnos', y me dice que como siempre...


Pues eso, a tomar oxígeno, disfrutar del paisaje y seguir caminando.


P.D.: si de recomendaciones se trata, cómo obviar "El hombre que espera", de Francisco Casoledo, recién salido del horno... (Hay que tener poca clase para mezclarse uno con estos autores, pero que queréis, los años de abogacía me están haciendo perder hasta las formas...).

2 comentarios:

  1. jaja, ya me he bajado el del casoledo ;), si me gusta el comienzo me lo compraré :p
    jeje vaya con betty...
    con todos estos libros tengo para todo el verano, iré buscando algunos. no he leído nada de magrinyá (cual otro me recomendarias??), de guelbenzu creo que sólo un par de los policiacos y de ishiguro que ya me recomendaste creo que si leí los restos del día pero si es así fue casi en otra vida, a ver si me cogo alguno en la biblioteca.
    yo ahora estoy con el amat que me está gustando, estoy releyendo kafka en la orilla que me esta encantando y para el metro uno de lorrie moore :)
    besos!

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  2. Te recomiendo "Nunca me abandones", de Ishiguro. De Guelbenzu espero que este sea el mejor, y Magrinyà es un experimentdor literario que puede gustar o no, creo que "Los dos luises" es la mejor manera de entrar.
    Casoledo... te agradece mucho tu interés.

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