miércoles, 27 de octubre de 2010

De vuelta al blog.

“Escribir una novela encaja con la definición de psicosis: mantener una fantasía fija de un mundo durante un período prolongado en tu cabeza” (Adam Haslett)

Mientras trabajo me siento invulnerable” (Mario Vargas Llosa)


De vuelta a esta rutina contradictoria, este revuelo de palabras que pesa y duele a veces, y otras se vuelve imprescindible. Por qué callar, aunque haya tantas voces que parezca no oírse ninguna… A fin de cuentas, en medio de la multitud, a veces nos paramos, cerramos los ojos y entonces distinguimos la que merece la pena escuchar. Este blog presenta su modesta candidatura a ser una de ellas.


Mi novela ‘Una cuestión de prueba’ se encuentra ya completamente revisada, terminada y buscando su camino. La literatura es una vocación a ratos incomprensible, años de trabajo en aras de una especie de necesidad interior que no espera recompensa, cuando en muy pocas cosas en la vida nos permitimos tanta generosidad o altruismo. Los últimos meses han sido intensos, de poco dormir y mucho combatir inseguridades. Y las últimas semanas, una perfecta representación de la neurosis del autor: la lectora de cabecera –Nuria- realizando una primera cata mientras yo escudriñaba cada uno de sus gestos al leer, esperaba ansioso su respuesta disimilando mal y ojeaba de refilón la página por la que iba para imaginarme recorriendo junto a ella las escenas, preguntándome qué sentiría. No recuerdo en qué película un escritor pasaba su manuscrito a una amiga tratando de no darle demasiada importancia… y al poco rato se encontraba de rodillas mirando a través de la cerradura del cuarto donde su lectora se había encerrado. Pues eso.


Finalmente he cerrado esta etapa, y aunque pronto me voy a meter en berenjenales académicos espero tener algo de tiempo para seguir asomándome al blog, retomar la lectura de otros afines o amigos, y decir mi canto en voz baja por si alguien, al otro lado, se detiene, cierra los ojos, y escucha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario