sábado, 18 de diciembre de 2010

'Michael', de sabe dios quién. No era Kafka.

Contemple el amable lector o lectora la carátula de este disco y dígame si ha visto algo más espantoso en su vida -bueno, no vale compararlo con la televisión española...-. Pues el interior es poco más o menos. A este caballero lo ha acompañado una cohorte de vampiros nada sutiles a lo largo de toda su vida, desde que era chiquillo, con The Jackson Five (o más claramente 'Jacko y los estraperlistas'), hasta después de muerto, en que lo hacen resucitar y nos lo muestran entre una tétrica comparsa de familiares, productores, ejecutivos discográficos, abogados -nosotros, siempre jodiendo- y demás patulea, como remedando el histórico vídeo Thriller, en que un puñado de zombies bailoteaban alrededor del artista.

Primero fue el ridículo de la canción inédita This is it, que resultó no ser inédita, lo único nuevo si acaso fueron los coros que añadieron los hermanitos, por aquello de los dividendos. Luego la gira de estos últimos por Japón con la sustitución de Jacko por una cantante nipona. Y ahora el disco que supuestamente estaba preparando, y que ha terminado un número indeterminado de personas indeterminables, lo más parecido a la mano invisible de Adam Smith que hayamos podido ver y tocar.

Tal vez a causa de la oposición de los seguidores de Jacko el producto final tiene algo de vergonzante, publicado sin excesiva publicidad, sin ediciones de luxe ni campañas masivas, con esa portada que parece confeccionada por un adolescente ciego de botellón haciendo prácticas de photoshop y una producción musical tan descaradamente malintencionada que produce más indignación que rubor.

Los perpetradores ha tenido el cuajo de decir que Michael había dejado apuntes, una verdadera 'hoja de ruta' sobre la manera en que quería concluir el disco. Con ese fin, además, incluyen en el libreto unas cuantas notas del artista en las que comenta las canciones. En primer lugar, sólo por reiterar el tópico expresivo de la 'hoja de ruta' merecen la mayor de las desconfianzas; pero es que basta escuchar el disco para que nos demos cuenta de que eso es precisamente lo que nunca habría hecho él. Cada uno de sus álbumes fue un paso adelante con respecto a los anteriores, el sonido trataba de adaptarse a su tiempo, o de anunciar el porvenir del dance y el r'n'b. Un disco de principios de los noventa como Dangerous permanece aún vigente, algo que no va a ocurrir con este engendro. 'Michael' es una sucesión de descartes de Invincible, junto algunos tanteos de cara a futuras grabaciones. No hace falta polemizar acerca de si la voz es realmente la suya o no, sencillamente, Jacko no habría sacado a la luz estos temas con semejante sobrecarga de producción tópica. Algunos, en especial Breaking News, parecen una antología de efectos sonoros, vocales y rítmicos dirigidos a hacer pasar por suya una composición que seguramente no pasaba de mera idea canturreada en el estudio de grabación. Lo mismo podemos decir del resto, y las que parecen más genuinamente acabadas, como el single horroroso 'Hold my hand', recuerdan precisamente a los peores momentos de Michael Jackson. Hay un tema en concreto que define el disco: "(I like) The Way You Love Me". Y lo define porque en los primeros segundos aparece su voz indicando cómo debería ser el tono y el ritmo de la canción... para que seguidamente los autores de este dislate se pasen las instrucciones por el forro.


Este disco es un episodio interesante en lo artístico, no obstante, por cuanto nos devuelve al viejo debate sobre la legitimidad de disponer sobre las creaciones apenas esbozadas de un autor después de su muerte. Suele citarse el ejemplo de Kafka como paradigma de lo mucho que puede perderse si no se rescatan esos borradores. Sin embargo nunca debemos olvidar que, junto con el juicio de legitimidad, es el de calidad el que debe fundamentar la decisión última. Juicio que no se ha realizado en esta ocasión, en que no se han limitado a poner a disposición del público una colección de maquetas, rarezas o curiosidades, sino algo a lo que han llamado "el nuevo disco de Michael Jackson", y que tiene más que ver con "la última de los hermanos Dalton".

P.D.: Esto sólo lo entenderá Wodehouse y el resto de los lectores de la última novela de Nick Hornby... ay madre, ¿no me he parecido demasiado, en este post, a Duncan escribiendo sobe Tucker Crowe? Es entrar en los cuarenta y uno se convierte en personaje de Hornby...

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