lunes, 17 de enero de 2011

17 de enero (diario de la bestia): la farsa de los privilegios.

Javier Marías, en El País Semanal, escribe uno de esos artículos de, recurriendo a la expresión castiza, verdades como puños. Llevamos varios años de campaña enloquecida contra los artistas. Se trata de buscar un pretexto argumentativo para las descargas de Internet, de forma que mientras en otros ámbitos del mercado no se discuten los márgenes de beneficios, monopolios, abusos, prácticas ilegales, publicidades engañosas, etc., a los creadores les han salido una especie de inspectores que denuncian las subvenciones, privilegios y no sé qué más historias. No nos cansaremos de decir que detrás de todo esto, cómo no, está la política. Todos somos internautas, todos empleamos la red para transmitir información y nadie desea ponerle puertas al campo. Pero no está de más que autores como Marías nos recuerden algunas evidencias: que los verdaderos privilegiados son los niños de papá que heredan un carguito, que entran en la administración con algún chanchullo, que tienen hecha la cartera de clientes o de contactos, etc., etc. Un artista es alguien que, normalmente en soledad, compone una obra que ofrece al público, sin ninguna seguridad, y jugándose a cada momento que su eventual fracaso lo condene ya para los restos, es decir, que sea expulsado del mercado sin más miramientos. Se trata de un buen ejemplo de innovación, inversión y riesgo. Quien no quiera entenderlo así es por eso, porque sencillamente no desea hacerlo. Vuelve a estar vigente aquello de "hubo una guerra en España que, como todas las guerras, la ganase quien ganase la perdieron los poetas".

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