viernes, 7 de enero de 2011

7 de enero (diario de la bestia): paranioias literarias, Me and the bees.

Imagino que a todo aquel que escribe le habrá ocurrido alguna vez: lees de repente la solapa de un libro y descubres que el argumento se asemeja peligrosamente a algo que estás haciendo o has hecho. Te vas desazonado sin llevarte la novela, deseoso, por un lado, de comprobar hasta dónde y de qué manera ha llegado el autor o autora, y cotejar la medida de su éxito o fracaso con tus pretensiones; pero también desdeñoso, seguro de que las similitudes no van más allá del esqueleto de la historia, el tratamiento es a fin de cuentas lo que importa, te repites... Al final siempre decides dejarlo pasar y quitarle cualquier trascendencia. Claro que a los pocos días vuelves a ver el libro perturbador en un periódico, o una librería, y hojeas la reseña con el apremio de ver si lo han puesto bien, si con ello se ha agotadoel caladero o quedará algo de morralla para llevarte a tu red.
Así ando de un tiempo a esta parte con la publicación de la novela "La habitación", de Emma Donoghue. Esta odiosa novelista ha escrito un libro cuyo punto de partida es similar al de mi "Apuntes para una biografía del profesor Faure", de momento paralizado, y ahora con mayor justificación. Durante semanas me he limitado a mirar para otra parte, luego he leído las reseñas, le he pegado un vistazo en el Fnac... Y por fin he respirado al ver que nada tiene que ver, justo cuando ya estaba haciendo planes para secuestrarla a ella y al guionista de "Canino", encerrarlos en un sótano, bajar de vez en cuando con un vaso de leche al estilo de Terence Stamp en "El coleccionista", y obligarlos a ambos a confesar que ese punto de partida fue maliciosamente obtenido de mi ordenador a través de sofisticados procedimientos informáticos. Antes de que se me fuese la pinza completamente entré en razón: lo importante es, sin duda, el tratamiento, y el mío nada tiene que ver con el suyo, amén de que los propósitos del 'Faure' son mucho más limitados, se trata de una simple novela corta que completa de algún modo a 'Los nuevos'. En estas cosas, comprenderá el/la amable lector o lectora, nada importa el grado de difusión o implantación en el mercado de unos y otros: en mi cabeza, el sótano y el vaso de leche ya estaban preparados.
P.D.: qué es la historia del pop sino una guitarra soltando acordes, quizá ya oídos, una voz agradable construyendo la melodía y un tono particular, indefinible, que aporte encanto al conjunto. "Me and the bees" lo tienen. Son muy jóvenes, y en alguna estrevista que circula por la red manifiestan un amateurismo enternecedor, y a ratos descacharrante. Pero el caso es que en temas como éste, Tibidabo, consiguen tocarnos con la varita mágica del pop en apenas dos minutos. Estaremos atentos a su futuro.

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