lunes, 21 de febrero de 2011

Jay-Jay Johanson en Alicante, 18 de febrero de 2011.

Se ve tímido Jay-Jay, al menos si lo comparamos con alguna otra ocasión en que tuvimos la fortuna de asistir a sus conciertos. Sus discos se han ido volviendo cada vez más en objeto de culto, modesto pero universal, lo que le permite acceder a una gran audiencia fragmentada en pequeños cientos de personas a lo largo del mundo. Eso le permite continuar con una carrera impecable, a la que el tiempo acabará haciendo justicia, pues pocos compositores del pop contemporáneo tienen esa facilidad para lo memorable, pero al mismo tiempo imagino que conllevará una cierta inseguridad acerca de la respuesta del público en cada lugar que deba visitar. Es de suponer que en algunas ciudades grandes los seguidores/as abundarán, y practicarán una cierta idolatría, incluso, hacia quien de veras la merece, pero también habrá otras plazas menos familiarizadas con sus canciones. Así es que de principio aparece distanciado, y algo nervioso, soltando tema tras tema sin apenas comentarios, bebiendo compulsivamente tragos muy cortos de un par de botellas –una de agua, otra de algo indefinible-. Poco a poco, tras la respuesta de la audiencia, se va soltando, sonríe, saluda, y hasta se emociona.

Y es que cuenta con uno de los repertorios más impecables del pop contemporáneo, lleno de temas perfectos, melodías hermosas, arreglos electrónicos crispados, y una sensibilidad privilegiada para tratar sobre el amor y sus aledaños. Definirlo ya como crooner moderno se queda escaso, pues ya ha ido tocando muy diferentes estilos, desde el dance a la música disco ochentera, desde el jazz a los standards que se siguen cantando cincuenta años más tarde. A buen seguro que muchas de las suyas alcanzarán ese status.

Presentaba en teoría nuevo disco, Spellbound, cuya publicación esperamos con ansia, pero apenas tocó dos o tres temas, que nos permiten augurar una continuidad con pequeños matices, la profundización en un estilo ya afianzado. El primer single, “Dilemma”, que podemos escuchar en su Myspace, suena estupendo.

La mayoría del set list pertenecía sin embargo a sus títulos precedentes, y no sólo recurrió a las elecciones más obvias (incluso un ‘On the radio’ casi irreconocible), sino que se permitió recordar composiciones tan emocionantes y menos comerciales como ‘Far Away’, ‘Alone Again’ o ‘My Mother’s Grave’. Los fans siempre echamos de menos alguna (‘Rocks in Pockets’, en mi caso), pero apenas nos deja respiro para recordarlas, prendidos de la belleza de sus melodías, la voz perfecta, el clima melancólico y la fuerza de los arreglos. Acompañado por un pianista, sonidos pregrabados y proyecciones de los Screen Tests de Andy Warhol, salimos del concierto felices, emocionados y agradecidos. Es uno de los grandes, y tuvimos la suerte de verlo.


(Os dejo con la misma que cerró el concierto, su clásico 'Believe in us'):


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