lunes, 21 de mayo de 2012

"Wadzek contra la turbina de vapor", de Alfred Döblin. El exceso.


Novela excesiva, en el mejor y en el peor de los sentidos. Excesiva por cuanto antecede de alguna manera la experimentación de la obra magna de Döblin,  Berlin Alexanderplatz, pero al mismo tiempo trata de reflexionar sobre la sociedad industrial y su camino enloquecido de competitividad por la vía de los adelantos tecnológicos. 


Tal vez este propósito ambicioso, que aúna forma y fondo, sea lo que finalmente convierte a esta obra en un intento descabalado e inconcreto. Ciertamente que comienza con fuerza, y las primeras escenas grotescas provocan la risa del lector, pero a medida que avanza pierde tensión narrativa y se muestra reiterativa en la exageración del tono, el histrionismo de los personajes y el subrayado del absurdo en los diálogos. Nada de esto es casual, pues que se trata de algo buscado expresamente por el autor; sin embargo uno llega a la conclusión de que determinados modos y maneras de escribir enevejecen peor que otros. 


En cualquier caso esta visión peculiar de la realidad, a cargo del autor, es la que sostiene el libro, puesto que la trama acaba deslavazándose y las escenas discurren como por inercia. Aun así la prosa no es suficiente, y habría sido deseable que los personajes, más allá de su concepción como caricatura y símbolo crítico del advenimiento de una era caracterizada, en verdad, por el absurdo, tuviesen mayor entidad propia. 


La historia con que se nos presenta la novela, esa rivalidad desquiciada entre Wadzek y Rommel, se pierde en algún momento y da paso a la huida del primero, igualmente exagerada, por un Berlín sometido a la lente deformadora de Döblin, en lo que sin duda constituye un ensayo de su mejor libro. Desde el punto de vista de la técnica literaria, encontramos un amplio muestrario de formas: el monólogo interior, el narrador omnisciente, la perspectiva múltiple… ¿Novela para escritores, pues? Lamentablemente deberíamos acotar aún más ese campo, y remitirnos a todos aquellos interesados en Döblin y en su experimentalismo de firme raigambre alemana, tan interesante desde una perspectiva histórica como escasamente vigente para los lectores y lectoras contemporáneos. 

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