lunes, 21 de mayo de 2012

... Y llegó Spotify para salvar el mundo.

O al menos mi mundo (pop). Durante casi una década pasé una etapa oscura en la que me faltaba un componente esencial en la vida, la pasión por la música. Me había quedado en el puñado de artistas pop con los que había ido creciendo, y desconfiaba de las novedades, principalmente porque apenas podía acceder a ellas. A pesar de que la información, vía internet, abundaba cada vez más, el concepto "disco" permanecía enterrado por la grosera piratería, que había acabado con las tiendas y noqueado a una industria ciega y pacata, incapaz de responder a la evolución tecnológica mediante una alianza responsable con los consumidores. Uno regresaba eternamente a los mismos álbumes, a las mismas canciones, y se quedaba en un decena de nombres que constituían la única esperanza de incorporación a las estanterías de CD's (ese invento del diablo).

Y de repente apareció Spotify. La posibilidad de probarlo todo, de picotear en lo nuevo, de rememorar lo antiguo y saltar de un artista a otro con saludable ánimo hedonista y sin prejuicios. Es cierto que son pocos los discos que van apareciendo merecedores de incorporarse a nuestro cajón de imprescindibles, pero sí que lo consiguen algunos/as, o por lo menos determinadas canciones. El caso es que esta aplicación nos permite que la música vuelva a formar parte de la vida de una manera intensa y constantemente renovada. La forma elemental de agradecérselo es hacerse premium, un caballero no puede verse interrumpido por esos insidiosos mensajes publicitarios capaces de malbaratar cualquier momento bonito, hay que hacerse premium aunque la realidad económica nos acojone. Porque uno tiene claro que pasear por la vida acompañados por música maravillosa en nuestro móvil, aislados de todo lo feo con los auriculares, es la mejor manera de afrontar las crisis. 


Spotify ha resucitado, curiosamente, la idea de single de adelanto y el álbum como obra acabada que debe completarse de principio a fin. Es, además, una manera ideal de escuchar previamente lo que quizá luego compraremos por el interés de tener algo físico, con carátulas y demás extras. 




Mientras escribo esta entrada comienzo a escuchar el maravilloso "Words and music by Saint Etienne", disco conceptual en torno a la importancia del pop en nuestra vida. El primer tema es incluso un delicioso spoken word que recorre las distintas edades y la permanente compañía musical en cada una de ellas. Le dedicaré una entrada posterior, pero de momento me interesa resaltar lo oportuna que para mí es su edición en estos momentos en que, cuando uno tiene eso que se suele llamar "cierta edad", renueva sus votos matrimoniales con el pop.


Esta temporada, además, ando de gestación de un libro de relatos y dándole vueltas a lo que algún día será mi tercera novela, una historia coral y bastante extensa que me permitirá retomar el tono y el modo de "Los nuevos" (después del viaje intenso por la straight story que fue "Una cuestión de prueba"), y en la que habrá mucho pop, porque habrá muchos estados emocionales diferentes, una escritura lenta e intimista, y un cierto ánimo de abarcar el mundo. Todo eso me lo proporcionan las canciones que voy recopilando en esta lista:



Os invito a acceder a ella, aunque aquí voy a dejaros algunas preferidas:


-Nite Jewel: el disco me atrajo de una manera visceral, a través de una de esas canciones que sin saber por qué te tocan. El título es "This story", está en la lista, y aunque no he podido encontrar un vídeo en Youtube, os dejo el del single, más directo, el encantador "One second of love".






-Baxter Dury: esta especie de golfante del Rat Pack actualizado ha escrito uno de los mejores álbumes pop de 2011. Happy Soup está lleno de temas memorables. Por ejemplo, Trellic, aquí en directo:



Aunque no os perdáis una versión aún más desnuda y festiva (y descojonante) en uno de los "Aquí te pillo aquí te grabo" de "El mundo":

http://www.elmundo.es/especiales/aqui_te_pillo/161_baxter1.html




-Metronomy: The look es una de las canciones más bonitas de los últimos meses, no me canso de escucharla:





-Perfume Genius: AWOL Marine. Ya basta de choteo, pongámonos sensibles un momento. 






-Linda Mirada: si hay algún disco adictivo en este 2012 es "Con mi tiempo y el progreso". Imposible no escucharlo mil veces con una sonrisa en los labios. ¿Va en serio? Ni falta que hace. Maravillosa, pegadiza, pijísima, simpática a tope y más inteligente de lo que muchos pretenden. Un hallazgo. Esto es "Secundario", en un vídeo bastante mejor que el oficial.





-Maika Makovski: "Thank you for the boots" es otro álbum perfecto, lleno de temas excelentes, joviales, enérgicos y sensibles. La Rufus Wainwright española, que después de "Desaparecer" ha demostrado que en música puede hacer lo que le dé la gana. Un descubrimiento impagable. 






-Class Actress: este Keep you hace que un disco irregular como Rapproacher merezca la pena.







-Beach House: han vuelto a hacer un álbum redondo, Bloom, y Myth es perfecta. Excelente idea la de montarle (en plan amateur, esos geniecillos de Youtube) un vídeo con imágenes del documental "Grey Gardens", ese ensayo sobre la capacidad de soñar.











Durante los próximos días haré hueco para el maravilloso "Out of the game", de Rufus Wainwright y el el de Saint Etienne.


La música sigue, todo va bien. 


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