sábado, 24 de noviembre de 2012

El arte de la pose.


-Lorena Alvarez es entrevistada en el último Rock de Lux y se muestra como una excelente vendedora de sí misma. El indie lo admite todo, las tragaderas son infinitas, así que en este caso vale hacerse la paleta, la conservadora y, en un alarde de frivolidad provocadora que no pasa de descerebrada, la machista. Uno cada vez es más escéptico ante esta clase de productos, en los que no hay nada de espontaneidad, honestidad o como queramos llamarlo.


-Arturo Pérez Reverte: vuelve el macho man. Entrevista con Pepa Bueno en Yo Dona, y en numerosos otros medios, donde de nuevo se esfuerza por dejar claro que es la rencarnación literaria de Charles Bronson, claro que si la periodista empieza por calificarlo con algo tan previsible y servil como “guerrero curtido en mil batallas”, mal empezamos; y mal seguimos, porque durante el resto del reportaje la mujer se comporta como ante el emperador de Japón.

Nunca se ha visto a nadie con tanta habilidad para rentabilizar unos años de reporterismo que a Pérez Reverte, lo que al parecer le ha dado cédula de habitabilidad en la narrativa contemporánea. Bien es cierto que dentro de unos años nadie recordará su nombre, y menos aún sus novelas testosterónicas, ya sabéis, de testosterona cultureta. Porque además de un tipo duro, es muy muy culto, ha leído tanta literatura clásica y tanta historia que ¡ay de quien se le ocurra apuntar de lejos a la verdad!, es decir, que carece de las mínimas aptitudes para escribir novela. Ahora ha publicado una historia de amor -pero con dos cojones, eh…- en la que la protagonista femenina suelta esta frase que marcará un antes y un después, no ya en la literatura, sino en la ciencia antropológica, la psicología y los sexshops: "Él me mostró rincones oscuros que yo tenía"… ¡olé! En realidad el tipo es un autor clásico que enlaza con grandes creadores que han tratado previamente el tema de la mujer liberada sexualmente por un hombre: Fernando Esteso, Andrés Pajares, Mariano Ozores…, con títulos como “¡Caray con el divorcio!” o “El erótico enmascarado”.

La entrevista más adecuada para el guerrero sería una realizada por Mario Vaquerizo en la que éste, nada más verlo, lo saludase diciendo: “maricooón…”.


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